
Durante años, el debate sobre inmigración en Estados Unidos ha estado dominado por discursos políticos, promesas vacías y soluciones que nunca llegan.
Mientras tanto, la realidad es evidente: el sistema migratorio estadounidense está roto.
Millones de personas viven hoy en el país sin estatus legal, el sistema de asilo enfrenta retrasos históricos y la frontera sur continúa siendo escenario de una crisis que ningún partido ha logrado resolver de forma definitiva.
En Washington se discuten dos extremos:
Unos defienden amnistías masivas, mientras otros proponen políticas que ignoran la realidad económica del país.
Pero la inmigración no es solo un problema político. Es también una cuestión económica, social y de seguridad nacional.
Estados Unidos necesita trabajadores, necesita estabilidad en sus comunidades y necesita un sistema migratorio que funcione de manera ordenada.
Sin embargo, muchos políticos prefieren mantener el tema como un arma electoral en lugar de resolverlo.
Mientras tanto, la incertidumbre continúa afectando a millones de familias y también a sectores clave de la economía estadounidense.
Por esa razón, en los próximos días presentaré una propuesta legislativa que busca romper ese ciclo de inacción
.
Se trata de una iniciativa que he llamado Ley de Orden y Estabilidad Migratoria, una propuesta diseñada para restaurar el control del sistema migratorio estadounidense sin recurrir a amnistías masivas y sin ignorar la realidad humana de quienes viven y trabajan en el país.
Mañana explicaré los principios fundamentales de esta propuesta.
Porque Estados Unidos necesita algo más que discursos.
Necesita soluciones.
Pastor Herrera Macuran
Horizonte Cubano