
Cuba no necesita otro discurso.
No necesita otra reunión.
No necesita otra promesa.
Cuba necesita decisiones.
Durante más de seis décadas, el país ha sido administrado sobre la base de explicaciones, justificaciones y narrativas. Siempre hay una razón para no avanzar, siempre hay un argumento para posponer los cambios, siempre hay un enemigo al que culpar.
Pero la realidad es más fuerte que cualquier discurso.
Hoy, la isla enfrenta una de las peores crisis de su historia reciente:
apagones constantes, escasez de alimentos, deterioro del transporte, colapso de servicios básicos y una emigración masiva que está vaciando al país de su fuerza productiva.
Y ante esa realidad, la respuesta sigue siendo la misma: palabras.
El problema de Cuba no es la falta de diagnósticos.
El problema de Cuba es la falta de decisiones reales.
Decisiones para abrir la economía de manera transparente.
Decisiones para permitir la inversión sin miedo.
Decisiones para devolverle a los ciudadanos la confianza en su propio país.
Decisiones para dejar de controlar y comenzar a construir.
Porque ningún país se levanta con discursos.
Los países se levantan con medidas concretas.
Mientras el mundo avanza, Cuba sigue atrapada en un modelo que ya no responde ni a las necesidades del presente ni a las exigencias del futuro.
Y lo más preocupante no es la crisis.
Lo más preocupante es la falta de voluntad para cambiarla.
Cada día que pasa sin decisiones reales es un día más de atraso.
Cada mes que pasa es una nueva ola de cubanos que se van.
Cada año que pasa es una oportunidad perdida.
Cuba no necesita más explicaciones.
Necesita dirección.
No necesita más promesas.
Necesita resultados.
Y sobre todo, necesita liderazgo.
Porque al final, la historia no recordará los discursos.
Recordará quién tuvo el valor de tomar decisiones.
Pastor Herrera Macuran
Horizonte Cubano News
“Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”