Los cubanos de las dos orillas necesitan un nuevo camino


Durante años, el debate sobre Cuba ha estado atrapado entre extremos, consignas y divisiones que no han logrado resolver el sufrimiento diario de millones de familias cubanas.

Mientras algunos continúan apostando únicamente por la confrontación política y otros por el silencio conveniente, la realidad sigue golpeando con fuerza dentro y fuera de la Isla.

Hoy Cuba enfrenta una de las crisis más profundas de su historia reciente:

apagones constantes,

escasez de alimentos,

deterioro de hospitales,

migración masiva,

colapso económico,

y una pérdida creciente de esperanza entre los jóvenes.


Pero hay una verdad que ya no puede ocultarse: la supervivencia de muchas familias cubanas depende directamente de los cubanos que viven fuera de Cuba.

Madres, padres, hijos y abuelos sobreviven gracias a remesas, ayuda familiar, medicinas y apoyo enviado desde Miami, Madrid, México, Colombia y muchas otras ciudades del mundo.

Esa conexión humana entre los cubanos de dentro y fuera de la Isla se ha convertido en uno de los pilares reales de la nación cubana actual.

Sin embargo, durante demasiado tiempo se ha intentado dividir a los cubanos entre “los de afuera” y “los de adentro”, como si fueran enemigos naturales.

Esa división solo ha debilitado a nuestra comunidad y ha impedido construir una visión seria de futuro.

La Cuba del mañana no podrá levantarse sobre el odio permanente ni sobre la exclusión de millones de cubanos emigrados. Tampoco podrá construirse ignorando a quienes permanecen dentro de la Isla enfrentando diariamente las dificultades económicas y sociales.

Ha llegado el momento de pensar en un nuevo camino.

Un camino basado en:

la reconciliación nacional,

el respeto entre cubanos,

la reconstrucción económica,

la defensa de la familia,

la creación de empleos,

y la recuperación de la esperanza.

Hablar de reconciliación no significa renunciar a principios ni olvidar el dolor vivido por tantas familias cubanas

. Significa entender que ninguna nación puede reconstruirse destruyendo eternamente a la otra mitad de su propio pueblo.

Cuba necesitará en el futuro:

inversión,

infraestructura,

energía,

tecnología,

educación,

y estabilidad social.

Y para lograrlo, será necesario el aporte de millones de cubanos dentro y fuera del país.

La comunidad cubana en el exterior no debe verse únicamente como una fuente de remesas. También representa experiencia profesional, capacidad empresarial, recursos humanos y una enorme voluntad de ayudar a reconstruir la nación.

Al mismo tiempo, quienes viven dentro de Cuba no pueden ser tratados como enemigos o simples espectadores. Son parte esencial del futuro del país y serán quienes sostengan desde dentro cualquier proceso de transformación real.

Los cubanos de las dos orillas necesitan comenzar a verse nuevamente como una sola nación.

No será fácil.

Habrá desconfianza, heridas y diferencias profundas. Pero continuar alimentando la división solo prolongará el sufrimiento colectivo.

El futuro de Cuba no puede depender únicamente de consignas políticas.

Debe construirse con ideas, diálogo, trabajo y visión de país.

Hoy más que nunca, los cubanos necesitan un espacio serio que hable no solo de crisis, sino también de soluciones; no solo de conflicto, sino también de futuro.

Porque Cuba no necesita más odio.

Cuba necesita reconstrucción, estabilidad y esperanza.

Pastor Herrera Macuran
Horizonte Cubano News
La voz de los cubanos de las dos orillas.