Cuba no es Vietnam: los límites culturales y políticos de copiar ese modelo.


En los últimos meses, dentro del gobierno cubano ha comenzado a circular con mayor frecuencia una comparación: Vietnam. Algunos funcionarios sugieren que la isla podría seguir un camino similar al que permitió a ese país asiático abrir su economía sin abandonar el control político del Partido Comunista.


La referencia no es casual. Desde finales de los años ochenta, Vietnam implementó una serie de reformas económicas conocidas como Đổi Mới, que permitieron introducir inversión extranjera, estimular el sector privado y transformar su economía centralizada en un sistema más abierto al mercado.


Sin embargo, intentar trasladar ese modelo a Cuba ignora diferencias profundas entre ambos países.


Dos contextos históricos muy distintos
Vietnam inició sus reformas después de décadas de guerra devastadora, con una población dispuesta a aceptar cambios económicos profundos para reconstruir el país. Además, el gobierno vietnamita permitió un crecimiento relativamente rápido del sector privado y fomentó activamente las exportaciones industriales.


Cuba enfrenta una situación diferente.

La economía de la isla ha sufrido una profunda contracción en los últimos años, con escasez de alimentos, energía y divisas. Pero a diferencia de Vietnam, las autoridades cubanas han mostrado históricamente una gran resistencia a permitir un sector privado amplio y autónomo.


El resultado es una economía mucho más rígida y con menor capacidad para adaptarse a las dinámicas del mercado global.


Cultura económica y sociedad


Otro elemento clave es la cultura económica. Vietnam cuenta con una larga tradición comercial en Asia y una fuerte integración regional con economías dinámicas como China, Corea del Sur y el sudeste asiático.
Cuba, en cambio, depende en gran medida de importaciones y de fuentes externas de divisas como el turismo, las remesas y algunos servicios profesionales.


Incluso si el gobierno cubano decidiera abrir parcialmente la economía, el país carece hoy de la infraestructura industrial y logística que permitió a Vietnam convertirse en una potencia exportadora.


El factor político


Las reformas vietnamitas fueron implementadas de manera pragmática por el Partido Comunista de Vietnam, que permitió una expansión significativa de la actividad privada mientras mantenía el control político.


En Cuba, el Partido Comunista de Cuba enfrenta un dilema más complejo. Abrir realmente la economía podría generar cambios sociales y políticos difíciles de controlar, especialmente en un país donde millones de ciudadanos viven en el exterior y mantienen fuertes vínculos económicos con la isla.


El papel del exilio


Uno de los factores que más preocupa al régimen cubano es el posible impacto económico y político del capital proveniente del exterior.


Permitir inversiones amplias de cubanos residentes fuera del país podría traer recursos frescos a la economía, pero también introducir nuevas dinámicas económicas y sociales que debiliten el control centralizado del Estado.


Ese temor explica por qué las reformas económicas en Cuba suelen avanzar lentamente y con fuertes restricciones.


Un modelo difícil de replicar


Comparar a Cuba con Vietnam puede resultar atractivo desde el punto de vista político, pero las realidades históricas, económicas y sociales de ambos países son muy diferentes.


Vietnam logró transformar su economía gracias a reformas profundas, apertura a la inversión extranjera y una fuerte integración en las cadenas globales de producción.


Para Cuba, intentar replicar ese modelo sin cambios estructurales reales podría terminar siendo más un ejercicio retórico que una estrategia económica viable.

Pastor Herrera Macuran

Horizonte Cubano.