Durante años, el discurso oficial ha repetido una idea que intenta justificar la ausencia de cambios reales en Cuba:
“No hay interlocutores válidos fuera de la isla.”
Pero esa afirmación no resiste el más mínimo análisis.
No es que no existan interlocutores.
Lo que realmente ocurre es que no existe voluntad política para escuchar.
El argumento que conviene al poder
Decir que no hay con quién dialogar es una estrategia conveniente.
Permite al régimen:
Evitar responsabilidades
No debatir ideas nuevas
Mantener el control absoluto del discurso
Es, en esencia, una forma de cerrar cualquier puerta sin tener que admitirlo públicamente.
Porque aceptar que sí existen interlocutores implicaría algo peligroso para el poder: tener que responder
La realidad es otra
Hoy existe una comunidad cubana fuera de la isla más preparada, más conectada y más activa que nunca.
No se trata solo de oposición tradicional.
Se trata de:
Profesionales
Empresarios
Analistas
Nuevas plataformas independientes
Entre ellas, espacios como Horizonte Cubano News, que buscan abrir un debate serio, sin consignas y sin improvisación.
La diferencia es clara:no estamos frente a discursos vacíos, sino frente a propuestas concretas.
El problema no es el diálogo… es el contenido
El régimen no teme al diálogo en sí.
Lo que realmente teme es el contenido del diálogo.
Porque hoy las preguntas son más difíciles:
¿Por qué no permitir inversión directa del exilio en la economía cubana?
¿Por qué exportar médicos mientras el sistema de salud interno colapsa?
¿Por qué mantener un modelo económico que no genera prosperidad?
Estas no son consignas.
Son preguntas que exigen respuestas reales.
Cuando no se quiere debatir, se niega al interlocutor
Negar la existencia de interlocutores es una táctica clásica.
Si no hay interlocutor:
No hay debate
No hay presión
No hay cambio
Pero esa narrativa comienza a romperse.
Porque las ideas están saliendo, los análisis están creciendo y las propuestas están tomando forma.
El nuevo escenario: propuestas frente al silencio
La diferencia del momento actual es clara:
Ya no se trata solo de criticar.
Se trata de proponer.
Propuestas como:
Nuevos modelos económicos
Reformas reales en salud
Integración del exilio en el desarrollo del país
Cada propuesta que aparece expone una realidad incómoda:
el problema no es la falta de soluciones… es la falta de voluntad para aplicarlas.
Conclusión: el silencio ya no es suficiente
Durante mucho tiempo, el régimen pudo sostener su narrativa sin grandes desafíos.
Hoy eso está cambiando.
No porque el poder haya decidido abrirse,
sino porque nuevas voces están ocupando el espacio que antes estaba vacío.
El debate existe.
Las ideas existen.
Los interlocutores existen.
Lo único que sigue faltando es lo más evidente:
la voluntad de escuchar.
Pastor Herrera Macurán
Fundador – Horizonte Cubano News
“Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”