¿Quién dijo que el comunismo llegó a existir?

Por Pastor Herrera Macurán
Fundador y Editor de Horizonte Cubano News

La noticia de que las escuelas de Florida se preparan para enseñar las atrocidades del comunismo abre una discusión que pocas veces se aborda con profundidad.

Antes de analizar los acontecimientos históricos del siglo XX, conviene formular una pregunta fundamental:

¿Existió realmente alguna vez una sociedad comunista?

Desde el punto de vista de la teoría política, el comunismo descrito por Karl Marx y Friedrich Engels planteaba una sociedad sin clases sociales, sin propiedad privada de los medios de producción y, en su etapa final, sin un Estado como instrumento de dominación.

Si esa es la definición teórica, surge una interrogante inevitable.

¿Qué país alcanzó realmente ese modelo?

La Unión Soviética, la República Popular China, Cuba, Corea del Norte y otros Estados fueron gobernados por partidos comunistas o inspirados en el marxismo-leninismo. Sin embargo, todos conservaron un aparato estatal, fuerzas armadas, sistemas policiales, estructuras burocráticas y mecanismos de control político.

Es decir, ninguno de ellos llegó a la sociedad comunista descrita en la teoría original.

Lo que existió fueron gobiernos que se definieron como socialistas o comunistas y que aplicaron modelos políticos y económicos muy diferentes entre sí.

Esa distinción no pretende minimizar los abusos documentados bajo diversos regímenes de partido único. La historia registra violaciones de derechos humanos, persecuciones políticas, restricciones a las libertades civiles y graves fracasos económicos en distintos países gobernados bajo esas ideologías.

Pero para comprender la historia con rigor también es importante utilizar los conceptos con precisión.

No es lo mismo analizar una teoría política que estudiar la actuación de un gobierno que afirmó inspirarse en ella.

Las escuelas tienen la responsabilidad de enseñar los hechos históricos con evidencia, contexto y espíritu crítico. Los estudiantes deben conocer tanto las promesas formuladas por determinadas ideologías como los resultados que produjeron cuando fueron llevadas al poder.

La educación cumple mejor su función cuando fomenta el análisis y el pensamiento crítico, permitiendo que los alumnos comparen ideas, examinen documentos históricos y comprendan por qué determinadas experiencias terminaron de una manera y no de otra.

La historia no debe enseñarse para sustituir una narrativa por otra.

Debe enseñarse para que las nuevas generaciones aprendan a distinguir entre las ideas, su aplicación y las consecuencias que tuvieron para millones de personas.

Porque una sociedad libre no le teme a las preguntas.

Las utiliza para comprender mejor su propia historia.