Por Pastor Herrera Macurán
Horizonte Cubano News
Introducción
Durante más de un siglo, Cuba ha experimentado profundas transformaciones constitucionales. Desde la Constitución de 1901 hasta la Constitución de 2019, el país ha conocido distintos modelos de organización del Estado, cada uno reflejo de su tiempo, de sus circunstancias políticas y de las aspiraciones de quienes participaron en su elaboración.
Sin embargo, toda nación que mira hacia el futuro debe formular una pregunta esencial: ¿qué Constitución necesita la futura República de Cuba?
Este artículo no pretende ofrecer una respuesta definitiva, sino abrir un debate nacional sobre los principios que deberían servir de base para una nueva etapa institucional.
Aprender de la historia
Las constituciones no son simples documentos jurídicos. Representan el acuerdo fundamental mediante el cual una nación organiza el ejercicio del poder, protege los derechos de sus ciudadanos y establece las reglas de convivencia.
La historia constitucional de Cuba ofrece valiosas lecciones. Cada texto constitucional respondió a un momento histórico determinado, pero también dejó enseñanzas sobre los aciertos y las dificultades de cada etapa.
Conocer esa historia resulta indispensable para evitar repetir errores y fortalecer las instituciones del futuro.
El principio de continuidad institucional
En mi criterio, una futura República debe construirse sobre la base del respeto al Estado de Derecho, la separación de poderes, la independencia judicial, la protección efectiva de los derechos humanos y la celebración periódica de elecciones libres y competitivas.
También considero que toda transición constitucional debe examinar cuidadosamente la continuidad jurídica del Estado, la situación de los tratados internacionales vigentes y las obligaciones asumidas por la República ante la comunidad internacional.
Estos temas no deben evitarse por razones políticas o ideológicas. Deben ser objeto de un debate abierto, transparente y fundamentado en el Derecho.
La soberanía y los compromisos internacionales
Una futura Constitución deberá abordar con claridad la relación entre la soberanía nacional y los compromisos internacionales del Estado cubano.
En mi criterio, asuntos como los tratados internacionales, la Base Naval de Guantánamo, las obligaciones internacionales de la República y otros temas de relevancia constitucional deben discutirse públicamente y con absoluta transparencia.
Ocultar esos asuntos o posponer indefinidamente su análisis no contribuirá a fortalecer las instituciones democráticas del futuro.
Una Constitución para todos los cubanos
Toda Constitución debe aspirar a representar a la nación en su conjunto.
Por esa razón, considero que una futura Constitución debería garantizar la igualdad ante la ley, el respeto a la dignidad humana, la libertad de expresión, la libertad de asociación, la libertad religiosa, la protección de la propiedad conforme al marco jurídico que se adopte, el debido proceso y la independencia de las instituciones.
Una Constitución duradera no pertenece a un partido político ni a un gobierno. Pertenece a toda la nación.
Una invitación al debate
Las ideas expuestas en este artículo representan mi criterio personal y tienen como único propósito contribuir al debate sobre el futuro constitucional de Cuba.
No pretenden cerrar la discusión ni presentar una única respuesta posible.
Invito a juristas, historiadores, académicos, estudiantes y ciudadanos, dentro y fuera de Cuba, a estudiar nuestra historia constitucional, examinar los documentos originales y participar respetuosamente en este debate.
Las grandes decisiones nacionales deben construirse mediante el diálogo, el conocimiento y el respeto a la pluralidad de ideas.
Reflexión final
El futuro constitucional de Cuba no debe edificarse sobre el olvido.
Debe construirse sobre el conocimiento de nuestra historia, el respeto al Derecho y la voluntad de crear instituciones que sirvan a todos los cubanos.
Solo así será posible fortalecer una República basada en la justicia, la libertad, la responsabilidad y el Estado de Derecho.
Porque las constituciones pueden cambiar, pero los principios de dignidad humana, libertad y respeto a la ley deben permanecer como fundamento permanente de toda nación democrática.
Este artículo forma parte de la serie «Constitucionalismo Cubano», publicada por Horizonte Cubano News con el propósito de promover el estudio, el análisis y el debate sobre la evolución constitucional de la República de Cuba.