Autor: pastor1964

  • Quitar a Díaz-Canel no cambia nada: quién tiene realmente el poder en Cuba.

    En los últimos días han circulado versiones en medios internacionales sobre posibles negociaciones relacionadas con el futuro político de Cuba. Algunas de estas versiones mencionan incluso la posibilidad de que el presidente Miguel Díaz-Canel sea sustituido como parte de un eventual acuerdo político.


    Para muchos observadores externos, un cambio de liderazgo podría interpretarse como una señal de transformación dentro del sistema cubano. Sin embargo, esa interpretación ignora un aspecto fundamental de cómo funciona realmente el poder en la isla.


    En Cuba, el centro del poder no está en la presidencia.


    El verdadero centro de poder


    La estructura política del país está diseñada para que el control estratégico lo mantenga el Partido Comunista de Cuba, que según la propia Constitución es la “fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”.


    Esto significa que las decisiones fundamentales sobre economía, política y seguridad nacional no dependen de una sola figura, sino de la estructura del partido y de la élite que lo dirige.


    Por esa razón, la salida de un presidente no necesariamente implica un cambio real en el funcionamiento del sistema.


    El precedente histórico


    Durante décadas, el único líder que concentró un poder casi absoluto dentro de la estructura del sistema fue Fidel Castro.


    Tras su retiro del poder, el modelo político evolucionó hacia una estructura más colegiada dentro del Partido Comunista, donde las decisiones estratégicas se toman de manera compartimentada entre distintas instituciones del Estado y del aparato político.


    Esta estructura fue diseñada precisamente para evitar fracturas internas o cambios abruptos en el control del poder.


    El riesgo de las soluciones simbólicas


    En muchos procesos diplomáticos, los negociadores buscan lo que se conoce como una “solución simbólica”: la sustitución de una figura visible del poder para presentar un acuerdo como un cambio político significativo.


    Sin embargo, cuando las estructuras institucionales permanecen intactas, ese tipo de cambio suele tener un impacto limitado en la realidad política del país.


    En el caso cubano, remover a un presidente sin alterar el papel dominante del Partido Comunista difícilmente modificaría la estructura del poder.


    La ilusión del cambio rápido


    Algunos sectores internacionales tienden a analizar la política cubana utilizando modelos de transición que se han visto en otros países.


    Pero Cuba tiene características particulares.


    El sistema político ha sido construido durante más de seis décadas con mecanismos diseñados para preservar la continuidad del poder, incluso frente a crisis económicas o cambios generacionales dentro de la dirigencia.


    Por eso, cualquier transformación real del sistema político cubano requeriría algo más profundo que la simple sustitución de una figura en la presidencia.


    La pregunta clave


    La discusión sobre la posible salida de un dirigente puede generar titulares, pero no responde a la cuestión central.


    La pregunta real es otra:


    ¿Está dispuesto el sistema político cubano a modificar las estructuras que han definido el poder en la isla durante más de sesenta años?


    Hasta ahora, esa pregunta sigue sin respuestas

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano.

  • El poder real después de Fidel Castro

    Durante décadas, la única figura que concentró un poder prácticamente absoluto dentro de la isla fue Fidel Castro. Su liderazgo personal marcó profundamente el funcionamiento del sistema político cubano.


    Sin embargo, tras su retiro del poder y su posterior fallecimiento, la estructura política evolucionó hacia un modelo de poder más compartimentado, donde las decisiones estratégicas pasan por distintos niveles del aparato estatal y, sobre todo, por el Partido Comunista de Cuba.


    Esto significa que, más allá de la figura presidencial —actualmente ocupada por Miguel Díaz-Canel—, el poder real está distribuido dentro de la estructura del partido y sus instituciones.


    En términos prácticos, nada de importancia política se mueve dentro de la isla si no cuenta con la aprobación del Partido Comunista. Este sistema de compartimentación del poder fue diseñado precisamente para evitar fracturas internas, golpes de Estado o maniobras políticas que puedan desafiar los intereses de la cúpula gobernante.


    De esta manera, el liderazgo en Cuba no depende únicamente de una persona, sino de una estructura política que funciona como un mecanismo de control colectivo dentro del propio sistema.

    Conclusión


    La historia política reciente de Cuba demuestra que el poder en la isla no funciona de la misma manera que en otros países. Durante décadas, la única figura que concentró un poder prácticamente absoluto fue Fidel Castro. Su liderazgo personal definió el rumbo político del país durante más de medio siglo.


    Sin embargo, tras su salida del poder, el sistema evolucionó hacia una estructura más compartimentada, donde las decisiones fundamentales no dependen únicamente del presidente.

    Hoy, la autoridad real se articula dentro del Partido Comunista de Cuba, institución que la propia Constitución define como la fuerza dirigente superior del Estado.


    Esto significa que, más allá de la figura de Miguel Díaz-Canel, el poder político se ejerce de manera colectiva dentro del aparato del partido y sus estructuras.


    En términos prácticos, nada relevante se mueve dentro de la isla si el Partido Comunista no lo autoriza. Ese sistema de compartimentación del poder fue diseñado precisamente para evitar fracturas internas, impedir golpes de Estado y bloquear cualquier maniobra política que contradiga los intereses de la cúpula gobernante.


    Por esa razón, pensar que un simple cambio de liderazgo podría transformar el sistema político cubano es un error de análisis. En Cuba el poder no depende de una persona, sino de una estructura diseñada para preservar su propia continuidad.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano.

  • Cuba no es Venezuela: el error estratégico que muchos siguen cometiendo


    Por Horizonte Cubano


    En los últimos días han surgido comparaciones entre la situación política de Cuba y los escenarios que se han vivido en otros países, particularmente Venezuela. Sin embargo, ese paralelismo puede conducir a errores graves de análisis.


    La realidad es que Cuba no es Venezuela, y quienes intentan interpretar la crisis cubana bajo ese mismo esquema pasan por alto diferencias históricas, políticas y sociales fundamentales.


    El error de copiar modelos políticos


    Durante años, algunos analistas han intentado explicar el futuro de Cuba comparándolo con otros procesos: Europa del Este, Vietnam o Venezuela.

    Pero la historia demuestra que cada país responde de manera distinta a las crisis políticas.


    Cuba tiene un sistema político altamente centralizado que fue diseñado precisamente para resistir crisis prolongadas. La estructura del poder no depende únicamente de una figura presidencial, sino de un entramado institucional que incluye al Partido Comunista, las fuerzas armadas, los órganos de seguridad y la administración estatal.


    Por esa razón, reducir la situación cubana a la permanencia o salida de Miguel Díaz-Canel sería simplificar un sistema mucho más complejo.


    Venezuela y la diferencia estructural


    El caso venezolano ha sido distinto. El poder alrededor de Nicolás Maduro ha enfrentado fracturas internas, presiones externas y una oposición política visible dentro del país.


    Venezuela mantiene aún elementos de pluralismo político, estructuras regionales de poder y sectores institucionales con cierta autonomía.

    Esos factores generan tensiones dentro del propio sistema.


    Cada sociedad responde de forma distinta a las crisis económicas y políticas. La historia reciente demuestra que los cubanos reaccionan de una manera propia, marcada por décadas de control político, migración masiva y supervivencia económica cotidiana.


    Intentar aplicar automáticamente el modelo vietnamita de reformas económicas o el modelo venezolano de confrontación política ignora esa realidad.


    En términos simples:


    los cubanos no somos vietnamitas, y mucho menos venezolanos.


    Una crisis distinta


    Cuba atraviesa una crisis económica profunda, marcada por escasez, inflación y deterioro de los servicios básicos. Sin embargo, la forma en que esa crisis evolucione políticamente dependerá de factores internos específicos de la isla.


    Los cambios en Cuba, si llegan, probablemente seguirán un camino propio, diferente al de otros países que han enfrentado situaciones similares.


    Conclusión


    Comparar a Cuba con otros escenarios políticos puede ser útil para el debate, pero también puede llevar a conclusiones equivocadas.


    Entender la realidad cubana requiere reconocer una verdad básica:


    Cuba no es Venezuela.


    Y el futuro de la isla no se decidirá copiando modelos ajenos, sino enfrentando su propia historia y sus propias circunstancias.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano

  • Cuba no es Vietnam: los límites culturales y políticos de copiar ese modelo.


    En los últimos meses, dentro del gobierno cubano ha comenzado a circular con mayor frecuencia una comparación: Vietnam. Algunos funcionarios sugieren que la isla podría seguir un camino similar al que permitió a ese país asiático abrir su economía sin abandonar el control político del Partido Comunista.


    La referencia no es casual. Desde finales de los años ochenta, Vietnam implementó una serie de reformas económicas conocidas como Đổi Mới, que permitieron introducir inversión extranjera, estimular el sector privado y transformar su economía centralizada en un sistema más abierto al mercado.


    Sin embargo, intentar trasladar ese modelo a Cuba ignora diferencias profundas entre ambos países.


    Dos contextos históricos muy distintos
    Vietnam inició sus reformas después de décadas de guerra devastadora, con una población dispuesta a aceptar cambios económicos profundos para reconstruir el país. Además, el gobierno vietnamita permitió un crecimiento relativamente rápido del sector privado y fomentó activamente las exportaciones industriales.


    Cuba enfrenta una situación diferente.

    La economía de la isla ha sufrido una profunda contracción en los últimos años, con escasez de alimentos, energía y divisas. Pero a diferencia de Vietnam, las autoridades cubanas han mostrado históricamente una gran resistencia a permitir un sector privado amplio y autónomo.


    El resultado es una economía mucho más rígida y con menor capacidad para adaptarse a las dinámicas del mercado global.


    Cultura económica y sociedad


    Otro elemento clave es la cultura económica. Vietnam cuenta con una larga tradición comercial en Asia y una fuerte integración regional con economías dinámicas como China, Corea del Sur y el sudeste asiático.
    Cuba, en cambio, depende en gran medida de importaciones y de fuentes externas de divisas como el turismo, las remesas y algunos servicios profesionales.


    Incluso si el gobierno cubano decidiera abrir parcialmente la economía, el país carece hoy de la infraestructura industrial y logística que permitió a Vietnam convertirse en una potencia exportadora.


    El factor político


    Las reformas vietnamitas fueron implementadas de manera pragmática por el Partido Comunista de Vietnam, que permitió una expansión significativa de la actividad privada mientras mantenía el control político.


    En Cuba, el Partido Comunista de Cuba enfrenta un dilema más complejo. Abrir realmente la economía podría generar cambios sociales y políticos difíciles de controlar, especialmente en un país donde millones de ciudadanos viven en el exterior y mantienen fuertes vínculos económicos con la isla.


    El papel del exilio


    Uno de los factores que más preocupa al régimen cubano es el posible impacto económico y político del capital proveniente del exterior.


    Permitir inversiones amplias de cubanos residentes fuera del país podría traer recursos frescos a la economía, pero también introducir nuevas dinámicas económicas y sociales que debiliten el control centralizado del Estado.


    Ese temor explica por qué las reformas económicas en Cuba suelen avanzar lentamente y con fuertes restricciones.


    Un modelo difícil de replicar


    Comparar a Cuba con Vietnam puede resultar atractivo desde el punto de vista político, pero las realidades históricas, económicas y sociales de ambos países son muy diferentes.


    Vietnam logró transformar su economía gracias a reformas profundas, apertura a la inversión extranjera y una fuerte integración en las cadenas globales de producción.


    Para Cuba, intentar replicar ese modelo sin cambios estructurales reales podría terminar siendo más un ejercicio retórico que una estrategia económica viable.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano.

  • El dilema del dólar en Cuba: entre la necesidad económica y el temor político del régimen

    Las recientes señales enviadas por el gobierno cubano sobre posibles mecanismos para permitir inversiones o mayor participación económica de los cubanos residentes en el exterior revelan una realidad que ya nadie dentro de la isla puede ocultar: el Estado necesita desesperadamente dólares.


    Tras años de crisis económica, caída de la producción, escasez de divisas y un sistema financiero prácticamente paralizado, el régimen busca nuevas formas de captar capital. En ese contexto, el dinero del exilio aparece como una de las pocas fuentes potenciales de financiamiento inmediato para una economía que atraviesa una de las peores situaciones de su historia reciente.


    Sin embargo, esta necesidad económica se enfrenta a un problema político mucho más profundo.


    Un sistema financiero debilitado


    El sistema bancario cubano se encuentra en una situación extremadamente frágil. La escasez de efectivo en moneda nacional, las limitaciones para retirar dinero de los bancos y la creciente desconfianza de la población han deteriorado gravemente la credibilidad del sistema financiero estatal.


    Durante los últimos años, muchos cubanos han optado por guardar dólares en efectivo o recurrir al mercado informal para proteger sus ahorros. Como resultado, el dólar se ha convertido de facto en una de las monedas más importantes dentro de la economía cotidiana del país.


    Esta dolarización informal refleja un fenómeno claro: la pérdida de confianza en la moneda nacional y en la capacidad del Estado para estabilizar la economía.


    El papel del exilio en la economía cubana


    Desde hace décadas, las remesas enviadas por cubanos en el exterior han sido uno de los pilares silenciosos de la economía de la isla. Miles de familias dependen directamente de ese dinero para cubrir necesidades básicas como alimentos, medicinas o transporte.


    Sin embargo, lo que ahora parece buscar el gobierno va más allá de las remesas tradicionales. Las recientes declaraciones oficiales sugieren la posibilidad de abrir espacios para inversiones de cubanos residentes fuera del país.


    Esa idea responde a una lógica económica evidente: el Estado cubano necesita capital fresco para reactivar sectores productivos, sostener el sistema de importaciones y evitar un colapso aún mayor de la economía.


    Pero esta apertura potencial también implica riesgos políticos que el propio régimen parece comprender.


    El temor político detrás del dinero


    El problema para el gobierno cubano no es únicamente económico, sino también político. Permitir una mayor participación económica del exilio significa introducir nuevas dinámicas dentro de la sociedad cubana.


    El capital no llega solo. Con él suelen llegar también nuevas expectativas, mayor autonomía económica para los ciudadanos y, en muchos casos demandas de cambios institucionales.


    Por esa razón, el régimen se enfrenta a un dilema estructural: necesita los dólares del exterior para sostener la economía, pero teme las consecuencias políticas que ese flujo de capital podría generar dentro del país.


    Cuba no es Vietnam


    Algunos analistas dentro y fuera de la isla han sugerido que Cuba podría intentar seguir un camino similar al modelo vietnamita, combinando control político con reformas económicas graduales.


    Sin embargo, existen diferencias profundas entre ambos contextos.


    Vietnam inició su proceso de reformas económicas en un momento de estabilidad política interna y con una estrategia clara de apertura al capital internacional. En cambio, Cuba enfrenta actualmente una combinación de crisis económica, migración masiva y creciente descontento social.


    Además, la relación entre el exilio cubano y la isla introduce un elemento político único que no existía en el caso vietnamita.


    Un equilibrio difícil


    En los próximos meses será posible observar con mayor claridad hasta dónde está dispuesto a llegar el gobierno cubano en esta posible apertura económica.


    Lo que ya parece evidente es que la crisis ha obligado al régimen a considerar opciones que durante años fueron políticamente impensables.


    La pregunta central no es solo económica.


    Es política.


    ¿Podrá el sistema mantener el control político mientras permite una mayor entrada de capital externo?


    ¿O terminará esa apertura económica generando transformaciones que el propio régimen no pueda controlar?


    El tiempo y la evolución de la crisis económica en la isla comenzarán a ofrecer respuestas.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano.

  • El régimen cubano busca dólares del exilio para sostener una economía en crisis

    La crisis económica que atraviesa Cuba ha llegado a un punto en el que el propio gobierno comienza a explorar alternativas que durante décadas rechazó públicamente. Entre ellas aparece ahora una posibilidad tan reveladora como polémica: permitir que cubanos residentes en el exterior inviertan dinero en la economía de la isla.


    Las recientes declaraciones del ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Óscar Pérez‑Oliva Fraga, apuntan precisamente en esa dirección. El funcionario confirmó que el gobierno estudia mecanismos para facilitar la participación económica de cubanos emigrados, algo que durante años estuvo limitado casi exclusivamente al envío de remesas familiares.


    Aunque los detalles aún no están completamente definidos, el mensaje es claro: el Estado cubano necesita nuevas fuentes de divisas con urgencia.


    Una economía sin liquidez


    La economía de Cuba atraviesa una de las peores crisis desde el llamado “Período Especial” de los años noventa.

    La inflación, la escasez de alimentos y combustible, la caída de la producción nacional y el deterioro del sistema energético han colocado al país en una situación extremadamente frágil.


    En este contexto, el gobierno de Miguel Díaz‑Canel intenta atraer capital sin realizar reformas políticas profundas ni abrir completamente el sistema económico.


    La apuesta parece clara: utilizar el dinero del exilio como una nueva vía de financiamiento para una economía que enfrenta graves problemas estructurales.


    El dilema político del régimen


    Sin embargo, esta estrategia encierra un dilema importante para el propio gobierno cubano.


    Durante décadas, el discurso oficial presentó al exilio como un adversario político. Ahora, ese mismo exilio aparece como una posible fuente de capital para aliviar la crisis económica.


    Permitir inversiones de cubanos en el exterior implicaría reconocer, al menos parcialmente, el peso económico de una comunidad que durante años fue marginada del desarrollo del país.


    Al mismo tiempo, el régimen teme las consecuencias políticas de ese flujo de capital. Un aumento del peso económico del sector privado y de actores vinculados al exterior podría debilitar el control centralizado que ha caracterizado al sistema cubano desde 1959.


    Un intento de ganar tiempo


    Para muchos analistas, esta apertura hacia el capital del exilio no responde necesariamente a una reforma estructural profunda, sino a un intento de ganar tiempo en medio de una crisis que continúa profundizándose.


    El problema es que el dinero, por sí solo, no resuelve los fallos estructurales de la economía cubana: baja productividad, excesiva centralización, falta de seguridad jurídica para los inversionistas y escasa autonomía del sector privado.


    Mientras esos elementos no cambien, cualquier intento de atraer inversiones enfrentará serias limitaciones.


    Más que economía


    El debate que comienza a abrirse en Cuba no es únicamente económico. También es profundamente político.
    Aceptar el capital del exilio significa reconocer que el futuro económico de la isla está inevitablemente conectado con millones de cubanos que viven fuera del país.


    Y esa realidad podría terminar teniendo consecuencias mucho más profundas que cualquier reforma económica puntual.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano.


  • La Habana busca el dinero del exilio: la nueva apertura económica que revela divisiones dentro del régimen

    El gobierno de Miguel Díaz‑Canel vuelve a mirar hacia el exterior en busca de recursos financieros. En medio de una crisis económica profunda, autoridades cubanas han comenzado a insinuar nuevas medidas destinadas a facilitar inversiones o participación económica de cubanos residentes fuera de la isla.


    La iniciativa, presentada como parte de una estrategia para atraer capital, revela en realidad la gravedad de la situación económica del país y las tensiones internas dentro del propio sistema político cubano.


    Una economía al límite


    Cuba enfrenta actualmente una combinación de factores que han llevado su economía a uno de los momentos más difíciles desde los años noventa:


    escasez persistente de alimentos


    inflación elevada


    caída del valor del peso cubano


    deterioro del sistema energético


    reducción de ingresos por turismo


    Ante este panorama, el gobierno busca nuevas fuentes de financiamiento. Una de las pocas disponibles es el dinero que proviene de la diáspora cubana, especialmente desde Estados Unidos.


    El dilema político del régimen


    Sin embargo, abrir espacios económicos al capital del exilio representa un dilema político para el poder en La Habana.


    Durante décadas, el discurso oficial presentó al exilio como adversario político. Permitir ahora que ese mismo exilio invierta o participe en sectores de la economía implica reconocer, aunque sea indirectamente, la importancia económica de esa comunidad.


    Dentro del propio aparato estatal existen visiones distintas sobre hasta dónde debe llegar esta apertura.

    Algunos sectores consideran inevitable una mayor liberalización económica, mientras otros temen que el flujo de capital desde el exterior pueda traer consigo presiones políticas difíciles de controlar.


    Los dólares que el sistema necesita


    En términos prácticos, la economía cubana necesita divisas con urgencia.

    El dólar estadounidense ya circula de manera informal en amplios sectores de la economía y, en muchos casos, se ha convertido en la referencia real para fijar precios.


    Si las nuevas medidas se concretan, podrían profundizar esa dolarización parcial de la economía, algo que el propio sistema político ha intentado evitar durante años.


    Más que una reforma económica


    Más allá de los detalles técnicos de cualquier medida futura, el mensaje principal es claro: el modelo económico actual enfrenta límites estructurales.


    El intento de atraer capital del exterior refleja no solo una necesidad financiera inmediata, sino también las tensiones entre la preservación del control político y la urgencia de reformas económicas más profundas.


    Para muchos observadores, la pregunta central no es si Cuba necesita inversión externa, sino si el sistema político está dispuesto a aceptar las transformaciones que inevitablemente acompañan a ese proceso.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano

  • El tratado de extradición entre Cuba y Estados Unidos: una relación jurídica que aún existe.



    Durante más de un siglo, las relaciones jurídicas entre Cuba y Estados Unidos han estado definidas por una serie de acuerdos bilaterales que continúan teniendo relevancia incluso en medio de profundas tensiones políticas. Uno de los más importantes es el Tratado de Extradición firmado en 1904, un instrumento legal que todavía forma parte del marco jurídico entre ambos países.


    Este tratado fue firmado durante los primeros años de la República de Cuba, cuando ambos Estados buscaban establecer reglas claras para la cooperación judicial y la persecución de criminales que escaparan de un país al otro.


    ¿Qué establece el tratado?


    El acuerdo de 1904 establece que ambos países se comprometen a entregar a personas acusadas o condenadas por determinados delitos graves que huyan al territorio del otro Estado.


    Entre los delitos contemplados se incluyen:


    Asesinato
    Homicidio
    Violación
    Secuestro
    Falsificación
    Robo con violencia
    Incendio intencional
    Fraude grave


    El principio central es sencillo: ningún país debe convertirse en refugio para criminales perseguidos por la justicia del otro.


    Limitaciones importantes del tratado


    Sin embargo, el tratado también establece excepciones importantes, entre ellas:

    Protección contra persecución


    También se prohíbe la extradición si existen indicios de que la persona podría ser perseguida por motivos políticos, religiosos o ideológicos.


    Un tratado vigente pero prácticamente congelado


    Aunque el tratado nunca ha sido formalmente cancelado, en la práctica su aplicación se volvió extremadamente limitada después de la revolución cubana de 1959.


    Desde entonces:


    La cooperación judicial entre ambos países se ha reducido drásticamente.
    Muchos casos de fugitivos se han convertido en disputas políticas.
    Cada gobierno ha acusado al otro de proteger a personas buscadas por la justicia.


    Durante décadas, Washington ha solicitado la entrega de fugitivos refugiados en Cuba, mientras que La Habana también ha hecho reclamaciones similares contra individuos que residen en Estados Unidos.


    Sin embargo, la falta de relaciones judiciales normales entre ambos países ha impedido la aplicación efectiva del tratado.


    La paradoja jurídica


    Lo más interesante desde el punto de vista legal es que el tratado no ha sido derogado.


    Esto significa que, técnicamente:
    El acuerdo sigue siendo válido bajo el derecho internacional.


    Forma parte del conjunto de instrumentos jurídicos bilaterales existentes.


    Su aplicación podría reactivarse si existiera cooperación judicial entre ambos gobiernos.


    Este hecho refleja una realidad poco discutida: la relación jurídica entre Cuba y Estados Unidos nunca desapareció completamente, incluso cuando la relación política se deterioró profundamente.


    Más allá de la política


    El Tratado de Extradición de 1904 demuestra que, a pesar de las tensiones ideológicas y geopolíticas, existen estructuras legales históricas que siguen conectando a ambos países.


    En un futuro escenario de normalización o transición política en la isla, estos instrumentos jurídicos podrían volver a jugar un papel importante en la cooperación entre los dos sistemas judiciales.


    Comprender estos acuerdos no es solo un ejercicio histórico.


    También es una forma de entender cómo el derecho internacional puede preservar puentes legales entre Estados incluso cuando la política los separa.

    Delitos políticos


    Uno de los puntos más relevantes es que no se concederá extradición por delitos considerados políticos.


    Esta cláusula ha sido históricamente controversial porque permite que algunos acusados argumenten que sus acciones fueron motivadas por razones políticas.

    Horizonte Cubano

    Pastor Herrera Macuran




  • Protesta en Morón termina con detenidos tras reclamos por apagones y escasez

    Official government building facade, Che Guevara face in a metal outline. The famous place is a tourist attraction in the Caribbean Island. It is located right in the Revolution Square.

    Una protesta registrada durante la madrugada en la ciudad de Morón, en la provincia de Ciego de Ávila, terminó con varias detenciones luego de que un grupo de ciudadanos saliera a las calles para reclamar por los apagones y la escasez de alimentos.


    Según información difundida por la Agencia Cubana de Noticias, fuerzas del Ministerio del Interior de Cuba investigan los hechos ocurridos durante la noche, cuando residentes del consejo popular El Vaquerito se movilizaron por diferentes calles de la ciudad.


    De acuerdo con el reporte oficial, la manifestación comenzó de manera pacífica y en un primer momento se produjo un intercambio entre los participantes y autoridades locales. Sin embargo, posteriormente un grupo reducido de personas protagonizó incidentes frente a la sede municipal del Partido Comunista de Cuba.


    Las autoridades informaron que la entrada del edificio fue apedreada y que muebles de la recepción fueron sacados a la vía pública y quemados.

    También se reportaron daños en otros establecimientos cercanos, entre ellos una farmacia y un punto de venta de la cadena estatal Tiendas Caribe.


    Hasta el momento, cinco personas han sido detenidas en relación con los incidentes, mientras que otra fue atendida en el hospital tras sufrir una caída mientras se encontraba en estado de embriaguez.


    Una protesta vinculada a la crisis energética


    Aunque la nota oficial describe los hechos como actos vandálicos, el propio reporte reconoce que las protestas estuvieron motivadas principalmente por el deterioro de la situación económica y social que atraviesa el país.


    En los últimos meses, los prolongados apagones, la escasez de alimentos y las dificultades para acceder a productos básicos han generado creciente malestar en diferentes regiones de la isla.


    Las autoridades cubanas no han ofrecido hasta ahora más detalles sobre el proceso investigativo ni sobre posibles cargos contra los detenidos.


    La situación en Morón refleja las tensiones que continúan acumulándose en el país en medio de una de las crisis económicas más profundas de las últimas décadas.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano News

  • Protesta en Moron expone el creciente malestar social en Cuba.


    En los últimos días, la ciudad de Morón, en la provincia de Ciego de Ávila, se convirtió en escenario de nuevas protestas ciudadanas que reflejan el profundo deterioro económico y social que vive Cuba.


    Según reportes difundidos en redes sociales y recogidos por diversos medios internacionales, decenas de residentes salieron a las calles para expresar su frustración ante los prolongados apagones, la escasez de alimentos y el colapso de los servicios básicos.


    Los manifestantes denunciaron que la situación eléctrica se ha vuelto insostenible. En algunas zonas del país, los apagones superan las diez horas diarias, lo que agrava aún más la crisis económica y dificulta la vida cotidiana de millones de cubanos.


    Un malestar que se repite


    Las protestas en Morón no son un hecho aislado. En los últimos años se han registrado manifestaciones similares en distintas ciudades del país, impulsadas por una combinación de factores:


    crisis energética persistente


    escasez de alimentos y medicinas


    inflación creciente


    deterioro del transporte y servicios públicos


    Estos problemas han generado un creciente descontento social que, en muchos casos, se expresa espontáneamente en las calles.


    La respuesta del gobierno


    El gobierno encabezado por Miguel Díaz‑Canel ha atribuido la crisis a factores externos, especialmente al embargo económico de Estados Unidos y a las dificultades financieras del país.


    Sin embargo, muchos ciudadanos y analistas consideran que el problema también responde a décadas de mala gestión económica, falta de inversión en infraestructura y un modelo productivo incapaz de generar crecimiento sostenido.


    Un país bajo presión


    La situación actual coloca a Cuba en uno de los momentos más delicados de las últimas décadas. La combinación de crisis económica, migración masiva y deterioro institucional está generando tensiones sociales cada vez más visibles.


    Las protestas en Morón son, para muchos observadores, una señal de que el malestar popular continúa acumulándose y podría volver a manifestarse en otras partes del país si no se producen cambios significativos.


    Autor: Pastor Herrera Macuran
    Fuente de análisis: Horizonte Cubano

  • La comunidad cubana en Estados Unidos y su creciente influencia económica

    Durante las últimas décadas, la comunidad cubana en Estados Unidos se ha consolidado como una de las diásporas más influyentes del continente. Desde pequeñas empresas familiares hasta grandes inversiones en sectores clave de la economía, los cubanoamericanos han desempeñado un papel importante en el desarrollo económico de diversas ciudades del país.

    En lugares como Miami-Dade County, la presencia de empresarios, profesionales y trabajadores de origen cubano ha contribuido significativamente al crecimiento del comercio, los servicios y la actividad financiera. Restaurantes, empresas de construcción, transporte, comercio internacional y tecnología forman parte de un entramado económico impulsado en gran medida por el esfuerzo de inmigrantes que llegaron buscando nuevas oportunidades.

    Al mismo tiempo, la comunidad cubana mantiene fuertes vínculos con la isla. Las remesas enviadas por familiares en Estados Unidos continúan siendo un elemento importante para la economía doméstica de miles de hogares en Cuba. Este flujo constante de apoyo financiero refleja no solo una relación económica, sino también un vínculo humano y familiar que se mantiene a pesar de la distancia.

    Más allá de su impacto económico, la comunidad cubana también ha ganado influencia en el ámbito cultural y político de Estados Unidos. La participación en la vida pública, en organizaciones comunitarias y en diferentes sectores profesionales demuestra el proceso de integración y crecimiento que ha experimentado esta comunidad a lo largo del tiempo.

    El futuro de la comunidad cubana en Estados Unidos seguirá ligado a su capacidad de adaptarse a nuevos desafíos económicos y sociales, manteniendo al mismo tiempo sus raíces culturales y su conexión con la historia de Cuba.

    Pastor Herrera Macuran
    Fundador – Horizonte Cubano News

  • El mercado laboral en Miami-Dade: oportunidades y desafíos para los trabajadores

    El mercado laboral del sur de la Florida continúa mostrando dinamismo y crecimiento, especialmente en sectores como turismo, comercio, transporte y construcción. Sin embargo, el desarrollo económico también ha revelado importantes desafíos para muchos trabajadores en Miami-Dade County.

    Cada año miles de personas llegan al condado en busca de empleo y mejores oportunidades. La región se ha convertido en uno de los centros económicos más importantes del estado de Florida, atrayendo empresas, inversiones y nuevos residentes.

    A pesar de este crecimiento, muchos trabajadores enfrentan una realidad compleja. Mientras el número de empleos ha aumentado, el costo de vida en la región también ha subido considerablemente, especialmente en áreas como vivienda, transporte y servicios básicos.

    Para numerosos trabajadores en sectores de servicios, hospitalidad y comercio, los salarios no siempre reflejan el verdadero costo de vivir en una de las áreas metropolitanas más caras del estado. Esta brecha entre ingresos y costo de vida es uno de los temas más discutidos entre economistas y líderes comunitarios.

    Al mismo tiempo, el condado continúa siendo un motor económico importante para el estado. Nuevos proyectos de infraestructura, expansión empresarial y crecimiento del comercio internacional están generando oportunidades de empleo en diferentes sectores.

    El desafío para los próximos años será encontrar un equilibrio entre crecimiento económico y estabilidad para los trabajadores que sostienen la economía local. Un mercado laboral fuerte debe ir acompañado de condiciones que permitan a las familias vivir con seguridad económica y perspectivas de futuro.

    Pastor Herrera Macuran
    Fundador – Horizonte Cubano News

  • La crisis de la vivienda en Miami-Dade: alquileres altos y familias bajo presión

    En los últimos años, el costo de la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones para miles de residentes del sur de la Florida. En Miami-Dade County, el aumento constante de los alquileres ha puesto bajo presión a muchas familias trabajadoras que luchan por mantenerse en una de las regiones más dinámicas del país.

    El crecimiento económico del área, el aumento de la población y la fuerte demanda de viviendas han contribuido a elevar los precios de los alquileres y de las propiedades. Para muchos trabajadores, especialmente aquellos que laboran en sectores de servicios, construcción o comercio, los salarios no han crecido al mismo ritmo que el costo de la vivienda.

    Como resultado, numerosas familias destinan una parte cada vez mayor de sus ingresos al pago del alquiler. En algunos casos, esto significa compartir viviendas entre varias personas o mudarse a zonas más alejadas del centro económico del condado.

    La situación también afecta a muchos inmigrantes y nuevos residentes que llegan a Miami-Dade en busca de oportunidades laborales. Aunque el mercado laboral puede ofrecer empleo, el alto costo de la vivienda representa un desafío significativo para quienes intentan establecerse y construir estabilidad económica.

    Este panorama plantea preguntas importantes sobre el futuro del acceso a la vivienda en la región. La disponibilidad de viviendas asequibles y el desarrollo de políticas que permitan equilibrar crecimiento económico con estabilidad para las familias será un tema clave en los próximos años.

    La vivienda no es solo una cuestión de mercado. También es un elemento fundamental para la estabilidad social y económica de cualquier comunidad.

    Pastor Herrera Macuran
    Fundador – Horizonte Cubano News

  • La inmigración en Estados Unidos necesita orden, legalidad y una solución económica real

    Durante los últimos años, el debate sobre la inmigración en Estados Unidos se ha vuelto cada vez más intenso y polarizado. Mientras algunos sectores piden fronteras completamente abiertas y otros exigen medidas extremadamente restrictivas, la realidad es que el país necesita una solución seria, ordenada y basada en la ley.

    Estados Unidos ha sido históricamente una nación construida por inmigrantes. Millones de personas han llegado al país buscando oportunidades económicas, libertad política y estabilidad para sus familias. Sin embargo, el crecimiento de los flujos migratorios en las últimas décadas ha puesto presión sobre el sistema actual.

    El principal problema no es la inmigración en sí misma, sino la falta de un sistema moderno que permita gestionarla de manera eficiente. El proceso de asilo enfrenta retrasos enormes, los tribunales migratorios están sobrecargados y muchas empresas en sectores clave de la economía continúan necesitando trabajadores.

    Al mismo tiempo, la frontera se ha convertido en un punto de tensión política constante. Las autoridades federales enfrentan el desafío de garantizar la seguridad fronteriza mientras procesan a miles de personas que llegan buscando protección o mejores oportunidades.

    Un enfoque responsable debe reconocer dos realidades al mismo tiempo: la necesidad de mantener un sistema migratorio basado en la ley y el hecho de que la economía estadounidense también depende del trabajo de millones de inmigrantes.

    Por esa razón, cada vez más expertos coinciden en que el país necesita una reforma migratoria que combine control fronterizo efectivo, procesos legales claros y vías ordenadas para la inmigración laboral.

    El objetivo debe ser un sistema que garantice seguridad, estabilidad económica y respeto a la ley. La inmigración ha sido parte de la historia de Estados Unidos durante generaciones, pero su gestión requiere políticas realistas que respondan a los desafíos del presente.

    Pastor Herrera Macuran
    Fundador – Horizonte Cubano News

  • El costo del seguro médico en Miami-Dade y el desafío silencioso del VIH

    En el sur de la Florida, el acceso al seguro médico continúa siendo uno de los desafíos más serios para miles de familias trabajadoras. En Miami‑Dade County, el problema se vuelve aún más complejo cuando se observa la alta incidencia de VIH en ciertas comunidades del condado.

    De acuerdo con datos de salud pública y reportes de los Centers for Disease Control and Prevention, el área de Miami-Dade ha estado durante años entre las regiones de Estados Unidos con mayor número de personas viviendo con VIH en proporción a su población.

    Detrás de estas cifras existen realidades humanas que muchas veces no reciben suficiente atención. Numerosas personas que viven con VIH dependen de programas de asistencia médica, clínicas comunitarias o ayudas estatales para poder acceder a tratamientos que son esenciales para mantener una vida saludable.

    Sin embargo, el costo creciente del seguro médico en el sur de la Florida representa un obstáculo adicional. Para muchos trabajadores independientes, pequeños empresarios o empleados con ingresos moderados, las primas mensuales de los seguros pueden resultar prohibitivas.

    El resultado es un sistema en el que algunas personas retrasan consultas médicas, reducen tratamientos o dependen exclusivamente de programas de emergencia.

    Este problema no es solo un tema de salud pública; también es una cuestión económica y social. Una comunidad con acceso limitado a servicios médicos preventivos enfrenta mayores costos a largo plazo y mayores riesgos para la estabilidad de sus familias.

    Miami-Dade es una región dinámica y diversa, pero su crecimiento también exige soluciones prácticas que permitan ampliar el acceso a servicios médicos asequibles, fortalecer la prevención y garantizar que nadie quede fuera del sistema de salud.

    Abordar el costo del seguro médico y mejorar el acceso a la atención sanitaria no es solo una necesidad médica. Es una inversión en la estabilidad y el bienestar de toda la comunidad.

    Por Pastor Herrera Macuran
    Horizonte Cubano News

  • Ucrania ofrece a Estados Unidos su experiencia con drones ante la amenaza de Irán.

    Análisis – Horizonte Cubano


    En medio del creciente deterioro de la seguridad internacional, Ukraine ha expresado su disposición a cooperar con United States en el desarrollo y utilización de tecnologías militares, particularmente en el ámbito de los drones, en un escenario de posible confrontación con Iran.


    Durante los últimos años, Ucrania ha adquirido una experiencia considerable en el uso de drones militares como resultado de la guerra iniciada tras la invasión de Russia. Este conflicto ha convertido al país en uno de los laboratorios de guerra tecnológica más avanzados del mundo, especialmente en el uso de drones de reconocimiento, ataque y defensa electrónica.


    Las fuerzas ucranianas han demostrado una capacidad notable para integrar drones en operaciones tácticas y estratégicas, lo que ha despertado el interés de varios aliados occidentales. En este contexto, Kiev ha señalado que está dispuesta a compartir esa experiencia con Washington.


    Esta cooperación podría adquirir relevancia particular en el escenario de tensiones con Irán, país que ha invertido considerablemente en el desarrollo de drones militares y ha sido acusado por gobiernos occidentales de suministrar este tipo de tecnología a diversos actores en conflictos regionales.


    La posible colaboración entre Ucrania y Estados Unidos reflejaría un cambio importante en la arquitectura de seguridad internacional, donde la experiencia adquirida en conflictos regionales comienza a convertirse en un recurso estratégico para alianzas más amplias.


    Más allá de las implicaciones militares, este desarrollo confirma que el conflicto en Europa del Este está transformando rápidamente la naturaleza de la guerra moderna, colocando a los drones, la inteligencia artificial y las tecnologías autónomas en el centro de las futuras doctrinas militares.

    Horizonte Cubano

    Pastor Herrera Macuran

  • La economía cubana depende cada vez más de las remesas enviadas desde el exterior

    Durante los últimos años, las remesas enviadas por cubanos que viven en el extranjero se han convertido en uno de los pilares silenciosos de la economía doméstica en la isla. Para miles de familias, el dinero que llega desde Estados Unidos, Europa y otros países representa hoy una de las pocas fuentes estables de ingresos.

    En medio de la crisis económica que atraviesa el país, el salario estatal ha perdido gran parte de su poder adquisitivo. Los precios de alimentos, transporte y productos básicos continúan aumentando mientras el ingreso promedio de los trabajadores permanece prácticamente estancado. Como resultado, muchas familias dependen cada vez más del apoyo financiero de parientes que emigraron.

    Las remesas permiten a numerosos hogares comprar alimentos en el mercado informal, pagar servicios o adquirir productos en tiendas que operan en moneda extranjera. Sin ese flujo constante de dinero proveniente del exterior, la situación económica de una parte importante de la población sería aún más difícil.

    Este fenómeno también refleja una transformación profunda en la estructura económica del país. Mientras la producción nacional enfrenta serias limitaciones, el apoyo financiero de la diáspora cubana ha adquirido un papel cada vez más visible en la vida cotidiana de la isla.

    Al mismo tiempo, esta dependencia de las remesas evidencia los desafíos estructurales que enfrenta la economía cubana. Sin una mayor producción interna, inversión en sectores estratégicos y oportunidades económicas más amplias para los ciudadanos, la economía continuará dependiendo en gran medida de recursos que llegan desde fuera del país.

    Para muchas familias cubanas, las remesas no solo representan un ingreso adicional. Se han convertido, en muchos casos, en el principal mecanismo de supervivencia en medio de una de las crisis económicas más prolongadas que ha vivido la isla en décadas.

    Pastor Herrera Macuran
    Fundador – Horizonte Cubano News

  • Cuba sigue en crisis: el discurso de Díaz-Canel no logra ocultar la realidad

    Cuba sigue en crisis: el discurso de Díaz-Canel no logra ocultar la realidad

    Pastor Herrera Macuran
    Fundador – Horizonte Cubano News

    El reciente discurso del presidente cubano Miguel Díaz-Canel volvió a intentar transmitir una imagen de control político y resistencia frente a las dificultades económicas que atraviesa la isla. Sin embargo, para millones de ciudadanos dentro de Cuba, la realidad diaria continúa mostrando un panorama mucho más complejo que el presentado en los mensajes oficiales.

    La economía cubana enfrenta una de las crisis más profundas de las últimas décadas. Los apagones eléctricos siguen afectando amplias zonas del país, el transporte público funciona con enormes limitaciones y la escasez de alimentos y productos básicos se mantiene como una constante en la vida cotidiana de la población.

    Mientras el gobierno insiste en atribuir gran parte de estas dificultades a factores externos, muchos economistas y analistas señalan que el problema también responde a fallas estructurales acumuladas durante años. La baja productividad, la limitada inversión en sectores estratégicos y un modelo económico altamente centralizado han contribuido a deteriorar la capacidad productiva del país.

    Uno de los indicadores más visibles de esta crisis es el creciente flujo migratorio. En los últimos años cientos de miles de cubanos han abandonado la isla buscando oportunidades económicas y estabilidad en otros países, particularmente en Estados Unidos y en diversas naciones de América Latina.

    Este fenómeno no solo refleja dificultades económicas, sino también una pérdida progresiva de confianza en las perspectivas de mejora a corto plazo dentro del país.

    A pesar de los llamados oficiales a la resistencia y al sacrificio colectivo, la presión social continúa aumentando. Cada día más familias dependen de remesas enviadas desde el exterior para poder cubrir necesidades básicas como alimentos, medicinas o transporte.

    La situación plantea una pregunta inevitable sobre el futuro inmediato de la isla. Sin reformas económicas profundas, apertura a nuevas formas de producción y un diálogo más amplio con la sociedad, muchos observadores consideran que la crisis podría prolongarse durante varios años.

    El discurso político puede intentar transmitir estabilidad, pero la vida diaria de millones de cubanos refleja una realidad que cada vez resulta más difícil de ocultar.

    Pastor Herrera Macuran
    Fundador – Horizonte Cubano News

  • La oposición que termino hablando por Cuba…pero sin los cubanos.

    Horizonte Cubano

    Pastor Herrera Macuran


    Durante décadas, el conflicto político cubano ha sido presentado como un enfrentamiento entre el régimen de La Habana y una oposición que afirma representar las aspiraciones democráticas del país.

    Sin embargo, con el paso del tiempo ha surgido una pregunta incómoda que cada vez más cubanos comienzan a plantear: ¿quién representa realmente a la sociedad civil cubana?


    En la práctica, muchas de las conversaciones y contactos políticos relacionados con el futuro de Cuba han terminado concentrándose entre el gobierno de la isla y ciertos sectores de la oposición reconocidos en el exterior, particularmente en espacios de diálogo vinculados a actores políticos de Estados Unidos.


    El problema es que ese modelo de interlocución ha creado una realidad preocupante: una parte importante de la sociedad civil cubana —tanto dentro de la isla como en el exilio— ha quedado fuera de la conversación.


    Un monopolio de representación


    Durante años, algunos grupos opositores lograron posicionarse como interlocutores “oficiales” ante gobiernos, organizaciones internacionales y centros de poder político. Esa posición les permitió influir en narrativas, agendas y propuestas relacionadas con el futuro de Cuba.


    Pero esa legitimidad nunca fue sometida a un verdadero proceso de representación nacional.


    No hubo elecciones internas amplias.


    No hubo mecanismos claros de consulta.


    Y en muchos casos la sociedad civil cubana simplemente fue espectadora de decisiones que se tomaban en su nombre.


    El resultado ha sido una dinámica en la que, paradójicamente, ni el régimen ni ciertos sectores de la oposición parecen interesados en abrir espacios reales para una participación más amplia de los ciudadanos.


    La sociedad civil invisibilizada


    Mientras los discursos políticos se centraban en líderes, organizaciones o plataformas específicas, miles de cubanos dentro y fuera del país comenzaron a construir espacios propios:


    periodistas independientes


    emprendedores


    académicos


    activistas sociales


    comunidades del exilio


    Sin embargo, estas voces rara vez han sido incluidas en los canales de diálogo político que pretenden discutir el futuro de la nación.


    Esto ha creado una sensación creciente de desconexión entre quienes hablan de Cuba y quienes realmente viven las consecuencias de sus decisiones.


    La exclusión de amplios sectores de la sociedad civil no solo es un problema político o moral; también es un error estratégico.


    Ninguna transición democrática sostenible puede construirse sin la participación de los ciudadanos.


    Ningún proyecto de reconstrucción nacional puede depender únicamente de élites políticas o de grupos que reclaman representación sin un mandato claro.


    El futuro de Cuba no puede ser decidido exclusivamente entre gobiernos, diplomáticos o líderes opositores.


    Debe incluir a la pluralidad real del país: a los cubanos dentro de la isla, a la diáspora, a las nuevas generaciones y a quienes, durante décadas, han permanecido fuera de cualquier estructura de poder.


    Una conversación que aún no empieza


    La verdadera conversación sobre el futuro de Cuba todavía está pendiente.


    No será una conversación limitada a círculos políticos ni a estructuras tradicionales de oposición. Será una conversación más amplia, más incómoda y más diversa, donde la sociedad civil finalmente tenga voz.


    Porque si algo ha demostrado la historia reciente es que ni el monopolio del régimen ni el monopolio de representación de ciertos sectores opositores pueden sustituir la voluntad de un pueblo entero.


    Y tarde o temprano, esa voluntad terminará reclamando su lugar en la mesa donde se decide el destino del país. 📰

    Horizonte Cubano

    Pastor Herrera Macuran

  • Cuba una república tutelada que Washington no dejará caer en el caos total.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano


    Durante décadas, muchos han intentado explicar la relación entre Cuba y Estados Unidos únicamente a través del conflicto político entre Washington y el régimen instaurado en La Habana en 1959.

    Sin embargo, esa explicación es incompleta. Existe un elemento jurídico e histórico mucho más profundo que sigue influyendo en la realidad de la isla: la relación formal establecida entre ambos países a través del Tratado de Relaciones Cuba‑Estados Unidos de 1934.


    Ese tratado, que sustituyó formalmente al marco anterior derivado de la Enmienda Platt, estableció las bases de la relación bilateral moderna entre Estados Unidos y Cuba.

    Aunque el mundo ha cambiado enormemente desde entonces, el tratado nunca fue derogado. De hecho, permanece vigente jurídicamente, algo que se refleja en un hecho concreto e innegable: la continuidad del arrendamiento de la Base Naval de Guantánamo.


    Este detalle no es menor. Significa que, desde el punto de vista del derecho internacional, la relación entre ambos Estados nunca desapareció completamente, incluso después de la ruptura política ocurrida tras la llegada al poder de Fidel Castro en 1959.

    Mas allá del discurso político


    Durante años, tanto el régimen cubano como algunos sectores del debate internacional han presentado la relación entre ambos países como una confrontación total y absoluta. Pero la realidad es más compleja.


    Estados Unidos ha mantenido históricamente una política contradictoria hacia Cuba: presión política por un lado, pero contención estratégica por el otro. Washington nunca ha permitido que el colapso del Estado cubano se convierta en un desastre regional.


    La razón es sencilla: el caos total en Cuba tendría consecuencias directas para la seguridad nacional de Estados Unidos.


    Entre ellas:


    Migración masiva descontrolada hacia Florida.


    Expansión del crimen organizado en el Caribe.


    Vacíos de poder que podrían ser aprovechados por actores hostiles.


    Crisis humanitaria a solo 90 millas de territorio estadounidense.


    Por esa razón, aunque públicamente critique al régimen, Washington tampoco permite que la isla caiga en una situación de colapso absoluto.


    La realidad estratégica


    Cuba funciona hoy, en la práctica, como una república tutelada de facto. No en el sentido colonial del pasado, sino en un marco estratégico donde la estabilidad mínima de la isla sigue siendo un interés directo para Estados Unidos.


    Esto explica por qué, a lo largo de décadas de confrontación, Washington ha evitado medidas que pudieran provocar un colapso inmediato del Estado cubano.


    El objetivo nunca ha sido destruir el país, sino presionar por cambios políticos sin provocar un vacío de poder peligroso en el Caribe.


    Una discusión que debe abrirse


    La crisis económica profunda que atraviesa Cuba hoy obliga a replantear muchas ideas establecidas durante la Guerra Fría.


    La pregunta central no es simplemente si el régimen puede sobrevivir o no. La verdadera cuestión es cuál será el marco jurídico y político que regirá la transición futura del país.
    Y en ese debate, ignorar la continuidad histórica del Tratado de 1934 y de la relación jurídica entre ambos Estados sería un error.


    La historia, el derecho internacional y la geopolítica indican que el destino de Cuba nunca ha sido completamente independiente de la realidad estratégica de Estados Unidos.


    Comprender esa verdad es esencial para cualquier discusión seria sobre el futuro de la isla.



    Pastor Herrera Macurán
    Fundador – Horizonte Cubano