Análisis serio para el futuro de Cuba y el hemisferio

  • Estados Unidos encarece el talento: una política que puede debilitar su propia grandeza

    Estados Unidos encarece el talento: una política que puede debilitar su propia grandeza

    Estados Unidos está tomando una decisión peligrosa, aunque disfrazada de protección económica.

    La nueva propuesta impulsada por Donald Trump para endurecer el programa de visas H-1B no es solo un ajuste técnico. Es un giro estratégico que redefine quién puede entrar al país… y, más importante aún, quién queda fuera.

    Y en esa decisión, Estados Unidos podría estar cerrando la puerta a su propia fortaleza.

    La lógica política: proteger al trabajador estadounidense

    El argumento oficial es sencillo:

    evitar que empresas contraten mano de obra extranjera más barata en detrimento del trabajador americano.

    Suena bien.

    Suena lógico.

    Suena políticamente rentable.

    Pero el problema no está en el discurso.

    Está en la realidad.

    La realidad: el talento no es barato

    Diversos estudios —incluyendo análisis académicos y del sector tecnológico— han demostrado algo incómodo para el discurso político:

    👉 Los trabajadores con visa H-1B no necesariamente ganan menos que los estadounidenses.

    👉 En muchos casos, ganan igual o más.

    👉 Y, sobre todo, ocupan posiciones que no están siendo cubiertas localmente.

    Entonces, ¿cuál es el verdadero problema?

    No es el salario.

    Es la narrativa.

    Una política que selecciona élites y bloquea oportunidades

    El aumento de salarios obligatorios y los costos para empleadores —incluyendo tarifas que pueden alcanzar decenas de miles de dólares— cambia completamente el sistema.

    Ya no se trata de atraer talento.

    Se trata de filtrar quién puede pagar para entrar.

    El resultado es claro:

    Se eliminan oportunidades para jóvenes profesionales

    Se favorecen perfiles senior altamente pagados

    Se reduce la diversidad del talento

    Se encarece la innovación

    Estados Unidos no está seleccionando a los mejores.

    Está seleccionando a los más caros.

    El golpe silencioso a la economía

    Las grandes empresas tecnológicas —como Amazon, Microsoft, Meta y Google— no usan el programa H-1B por capricho.

    Lo usan porque no encuentran suficiente talento especializado dentro del país.

    Cuando el Estado encarece artificialmente ese acceso, ocurren tres cosas inevitables:

    Proyectos se retrasan

    Vacantes quedan sin cubrir

    Empresas se mueven a otros países

    Y ese es el verdadero riesgo:

    👉 Estados Unidos no pierde trabajadores extranjeros.

    👉 Pierde competitividad global.

    La contradicción histórica

    Estados Unidos se convirtió en potencia mundial por una razón fundamental:

    👉 Supo atraer talento del mundo entero.

    Desde científicos europeos hasta ingenieros asiáticos, pasando por emprendedores latinoamericanos, el país se construyó sobre una idea simple:

    El talento no tiene nacionalidad, tiene valor.

    Hoy, esa idea está siendo cuestionada desde dentro.

    Nacionalismo económico vs realidad global

    Esta política forma parte de una visión más amplia:

    Control migratorio más estricto

    Reducción de dependencia externa

    Prioridad absoluta al trabajador nacional

    Pero en un mundo globalizado, esa visión tiene límites.

    Porque el talento no desaparece.

    👉 El talento se mueve.

    Y si Estados Unidos deja de ser accesible, ese talento irá a:

    Canadá

    Europa

    Asia

    Donde sí lo están esperando.

    El verdadero riesgo

    No es que Estados Unidos cierre la puerta.

    Es que el mundo ya no esté esperando del otro lado.

    Conclusión: una decisión que puede costar décadas

    Aumentar los costos del programa H-1B puede parecer una victoria política inmediata.

    Pero estratégicamente, es otra cosa:

    👉 Es una señal de cierre

    👉 Es una señal de miedo

    👉 Es una señal de cambio de modelo

    Y los países que cambian su modelo sin entender su historia… suelen pagar el precio.

    Estados Unidos no necesita menos talento.

    Necesita saber aprovecharlo mejor.

    Por Pastor Herrera Macuran

    Fundador de Horizonte Cubano News

    “Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”

  • Mientras el mundo se reorganiza, Cuba sigue estancada

    Entre conflictos globales, cambios económicos y nuevos debates internacionales, la isla permanece atrapada en su propio inmovilismo

    El mundo está cambiando.

    Las tensiones geopolíticas aumentan, las economías se reajustan y nuevas discusiones globales comienzan a redefinir el equilibrio de poder.

    Sin embargo, en medio de esa transformación, Cuba permanece inmóvil.

    Estancada en un modelo que no responde a las exigencias del presente.

    Un nuevo orden en construcción

    A nivel internacional, los cambios son evidentes.

    Las grandes potencias redefinen sus estrategias.

    Los conflictos regionales impactan mercados globales.

    Y debates históricos, como el impulsado por Ghana en el seno de Organización de las Naciones Unidas, comienzan a cuestionar las bases del orden internacional actual.

    Se habla de justicia.

    De reparaciones.

    De equilibrio global.

    El mundo no está detenido.

    Está en proceso de reconfiguración.

    Economía global en movimiento

    Los mercados reaccionan.

    El capital se reposiciona.

    Las decisiones económicas ya no se toman solo en función del crecimiento, sino también del riesgo.

    Conflictos, sanciones y tensiones políticas están redefiniendo las reglas del juego.

    En este contexto, los países que no se adaptan quedan rezagados.

    Y Cuba, hoy, es uno de ellos.

    Una isla atrapada en su propio modelo

    Mientras el mundo avanza, Cuba enfrenta una realidad interna marcada por:

    • crisis energética
    • estancamiento productivo
    • escasez de bienes básicos
    • pérdida de capital humano

    El problema no es solo económico.

    Es estructural.

    Porque el sistema no permite la flexibilidad necesaria para responder a un entorno global cambiante.

    Apertura sin cambio: una contradicción

    En los últimos meses, el discurso oficial ha insinuado la necesidad de atraer inversión extranjera y capital del exterior.

    Pero sin reformas profundas.

    Sin garantías.

    Sin cambios reales en las reglas del juego.

    Se busca integrarse al mundo… sin transformarse internamente.

    Y esa contradicción limita cualquier posibilidad de avance

    El costo humano del estancamiento

    Mientras el mundo se reorganiza, la población cubana enfrenta las consecuencias directas de la inacción:

    • migración masiva
    • deterioro de la calidad de vida
    • frustración social creciente
    • pérdida de expectativas de futuro

    La desconexión entre el discurso oficial y la realidad cotidiana es cada vez más evidente

    Conclusión

    El mundo no espera.

    Se mueve.

    Se reorganiza.

    Se redefine.

    Pero Cuba sigue atrapada en un modelo que no evoluciona.

    Y en un escenario global donde la adaptación es clave,
    el mayor riesgo no es el cambio.

    Es quedarse atrás.

    Pastor Herrera Macurán
    Horizonte Cubano News

    “Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”

  • Miami-Dade hoy: incendios, inseguridad y presión económica mientras la política mira hacia afuera

    La realidad local golpea a los ciudadanos mientras el debate público se enfoca en otros escenarios

    En Miami-Dade County, la realidad diaria de los ciudadanos no se define por debates internacionales ni por discursos políticos de alto nivel.

    Se define por problemas concretos.

    Reales.

    Inmediatos.

    Y cada vez más difíciles de ignorar.

    Incendios y vulnerabilidad económica

    Un incendio reciente en un almacén del condado dejó algo más que daños materiales.

    Dejó a decenas de trabajadores sin ingresos.

    Sin estabilidad.

    Sin respuestas claras.

    Porque cuando ocurre una emergencia de este tipo, la pregunta no es solo qué pasó, sino:

    ¿Qué protección tiene el ciudadano común cuando lo pierde todo de un día para otro?

    Inseguridad que no desaparece

    Mientras tanto, la actividad policial sigue siendo constante.

    Arrestos.

    Incidentes.

    Violencia en distintas zonas del condado.

    No se trata de casos aislados.

    Se trata de una sensación creciente de inseguridad que afecta la vida cotidiana.

    Y que muchas veces no recibe la atención política que merece.

    Presión económica silenciosa

    A esto se suma una realidad que muchos sienten, pero pocos explican claramente:

    El costo de vida sigue subiendo.

    • renta
    • gasolina
    • alimentos
    • seguros

    Aunque no siempre se anuncien nuevos impuestos, el ciudadano paga más.

    Y lo siente cada mes.

    En su bolsillo.

    En sus decisiones.

    En su calidad de vida.

    La desconexión política

    Mientras todo esto ocurre, el debate público muchas veces se enfoca en temas externos:

    • política internacional
    • conflictos globales
    • estrategias fuera del país

    Pero la pregunta es inevitable:

    ¿Quién está resolviendo los problemas dentro de Miami-Dade?

    Porque el liderazgo real no se mide por lo que se dice afuera,
    sino por lo que se resuelve adentro

    Conclusión

    Miami-Dade no necesita más discursos.

    Necesita soluciones.

    Porque mientras la política mira hacia afuera,
    los ciudadanos siguen enfrentando:

    • incertidumbre económica
    • problemas de seguridad
    • falta de respuestas claras

    Y esa brecha entre discurso y realidad, cada día, se hace más evidente.

    Pastor Herrera Macurán
    Horizonte Cubano News

    “Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”

  • Cuba insiste en culpar al exterior mientras la crisis interna se profundiza

    Entre apagones, escasez y discursos repetidos, el país enfrenta una realidad que ya no se puede ocultar

    En medio de una de las peores crisis económicas y energéticas de los últimos años, el gobierno cubano mantiene una narrativa constante: los problemas del país son consecuencia directa de factores externos.

    Pero cada día resulta más difícil sostener ese argumento.

    Una crisis que ya no es coyuntural

    Los apagones continúan afectando a gran parte del país.

    Las fallas en la generación eléctrica, la falta de combustible y el deterioro de la infraestructura han convertido lo que antes se presentaba como una situación temporal en un problema estructural.

    No es un evento aislado.
    Es una realidad sostenida.

    Y el impacto se siente en todos los niveles:

    • hogares sin electricidad por horas
    • negocios paralizados
    • alimentos que se pierden
    • una población cada vez más frustrada

    Economía en tensión… sin reformas reales

    Mientras tanto, el discurso oficial insiste en la necesidad de atraer inversión y divisas.

    Se habla de apertura.

    Se menciona al capital extranjero.

    Incluso se envían señales al exilio cubano.

    Pero en la práctica, no existen garantías claras, ni reformas profundas que generen confianza.

    Se busca dinero… sin cambiar las reglas del sistema.

    El argumento externo como justificación permanente

    La narrativa oficial continúa centrada en responsabilizar al embargo de Estados Unidos por la crisis.

    Sin embargo, esa explicación resulta cada vez menos suficiente frente a problemas internos evidentes:

    • ineficiencia estructural
    • falta de productividad
    • centralización excesiva
    • ausencia de incentivos económicos reales

    El problema ya no es solo externo.

    El problema es interno.

    El factor humano: una sociedad bajo presión

    Mientras el discurso político se mantiene, la realidad social se deteriora.

    • aumento del costo de vida
    • escasez de productos básicos
    • migración sostenida
    • pérdida de confianza en el futuro

    La desconexión entre el discurso oficial y la vida cotidiana es cada vez más evidente.

    Conclusión

    Culpar al exterior puede servir como herramienta política.

    Pero no resuelve la crisis.

    Porque mientras se insiste en mirar hacia afuera,
    los problemas dentro del país continúan creciendo.

    Y en algún momento, esa contradicción deja de ser sostenible.

    Pastor Herrera Macurán
    Horizonte Cubano News

    “Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”

  • Ghana lleva a la ONU un debate histórico: esclavitud, justicia y el nuevo orden global

    El debate sobre la esclavitud y sus consecuencias ha regresado al centro de la política internacional.

    Ghana ha impulsado ante las Naciones Unidas una resolución que busca declarar la trata transatlántica de africanos como “el crimen más grave contra la humanidad”. La iniciativa cuenta con el respaldo de la Unión Africana y de varios países del Caribe, marcando un momento clave en la discusión global sobre memoria histórica, justicia y reparaciones.

    Pero este no es solo un debate sobre el pasado.

    Es, sobre todo, un debate sobre el presente y el futuro.

    Durante más de tres siglos, millones de africanos fueron víctimas de un sistema que no fue accidental, sino estructurado: legalizado por Estados, sostenido por intereses económicos y justificado en muchos casos por narrativas ideológicas de la época.

    Hoy, el planteamiento de Ghana va más allá del reconocimiento simbólico. Se trata de una reclamación jurídica, con implicaciones potenciales en el derecho internacional, que podría abrir la puerta a demandas de reparación, compensación y responsabilidad histórica.

    Sin embargo, el debate no está exento de tensiones.

    Países como Estados Unidos y varias naciones europeas han mostrado reservas frente a la resolución, en parte por las implicaciones legales y económicas que podría generar. El tema de las reparaciones —que algunos estudios sitúan en cifras de enorme magnitud— introduce un elemento complejo en las relaciones internacionales.

    Más allá de la votación en la ONU, lo que está en juego es algo mayor:

    ¿Debe el sistema internacional reconocer formalmente los crímenes históricos como base para un nuevo equilibrio global?

    ¿O debe prevalecer una visión más pragmática que evite abrir procesos jurídicos de largo alcance?

    Este debate también revela un cambio importante en la dinámica global.

    El llamado “Sur Global” está articulando con más fuerza posiciones comunes, impulsando temas que durante décadas fueron relegados o tratados de forma marginal en los foros internacionales.

    Y en ese contexto, el hemisferio occidental no está aislado.

    Para Estados Unidos, América Latina y el Caribe —incluida la comunidad cubana en el exterior— estos debates tienen implicaciones políticas, económicas y sociales que van más allá de África.

    Porque al final, la discusión no es solo sobre el pasado.

    Es sobre qué tipo de orden internacional se quiere construir en el futuro.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano

    “Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”

  • Congreso de EE.UU. busca frenar una posible acción militar en Cuba

    El debate sobre Cuba ha vuelto a entrar en una fase delicada en Washington.

    Una congresista demócrata ha presentado una iniciativa legislativa con el objetivo de impedir que el expresidente Donald Trump pueda autorizar una ofensiva militar contra Cuba sin la aprobación del Congreso. La propuesta se basa en la llamada Ley de Poderes de Guerra, un mecanismo diseñado precisamente para limitar acciones militares unilaterales del Ejecutivo.

    Más allá de la figura de Trump, el movimiento revela una preocupación más profunda dentro del sistema político estadounidense: el riesgo de escaladas militares sin consenso institucional.

    El hecho de que Cuba vuelva a aparecer en este tipo de escenarios refleja un cambio en el tono del debate político en Estados Unidos. Durante años, la discusión se centró en sanciones, embargo y relaciones diplomáticas. Hoy, sin embargo, comienzan a aparecer escenarios más sensibles que incluyen el uso potencial de la fuerza.

    La iniciativa, impulsada por la congresista Nydia Velázquez, también se inscribe en un contexto más amplio. En los últimos años, el Congreso ha intentado limitar acciones militares en otros escenarios como Venezuela o Irán, especialmente cuando no cuentan con autorización formal.

    Esto abre una pregunta clave:

    ¿Hasta qué punto el sistema político estadounidense está preparado para manejar tensiones internacionales sin recurrir a medidas extremas?

    Para la comunidad cubanoamericana, este tipo de debates no es abstracto. Tiene implicaciones directas en la estabilidad regional, la política exterior de Estados Unidos y el futuro de Cuba.

    Más allá de posiciones partidistas, lo que está en juego es la forma en que se toman decisiones críticas en materia de seguridad internacional.

    Porque en temas de guerra, el equilibrio entre poder ejecutivo y control legislativo no es solo un principio constitucional.

    Es una garantía de estabilidad.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano

    “Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”

  • El verdadero riesgo para Cuba no es la intervención externa, es la falta de acuerdo interno

    Durante años, el debate sobre el futuro de Cuba ha estado dominado por una pregunta recurrente:

    ¿Debe Estados Unidos dialogar con el régimen cubano?

    Sin embargo, esa discusión, aunque importante, está desviando la atención del problema real.

    El mayor riesgo para Cuba hoy no es la política exterior de Estados Unidos.

    El verdadero peligro está dentro de la propia nación cubana:

    -la incapacidad de sus actores políticos y sociales para alcanzar un mínimo de acuerdo.

    Una nación dividida antes de la transición

    Cuba enfrenta una situación paradójica.

    Aún no ha ocurrido una transición política real, y sin embargo, ya existen múltiples visiones enfrentadas sobre cómo debe ser ese proceso:

    -Unos defienden la restauración de marcos constitucionales pasados.

    -Otros promueven modelos completamente nuevos.

    -Algunos apuestan por reformas graduales.

    -Otros exigen ruptura total e inmediata.

    El resultado es claro:

    no existe un consenso mínimo ni siquiera sobre las reglas del juego.

    La intransigencia en ambos lados

    Es un error reducir el problema a una sola parte.

    La realidad es más compleja:

    El régimen cubano ha demostrado históricamente una resistencia absoluta a ceder poder.

    Pero también, dentro del exilio y la oposición, existe una fragmentación profunda y, en muchos casos, una intransigencia que impide cualquier punto de encuentro.

    Cuando ninguna de las partes está dispuesta a ceder, el diálogo se vuelve imposible.

    Y cuando no hay diálogo, no hay transición ordenada.

    El riesgo real: del desacuerdo al conflicto

    La historia ha demostrado que las transiciones mal estructuradas pueden degenerar en escenarios peligrosos:

    -Vacíos de poder

    -Luchas internas por legitimidad

    -Radicalización de posiciones

    -Y en el peor de los casos, conflictos civiles

    Pensar que Cuba está inmune a ese riesgo sería una grave equivocación.

    Una nación sin reglas claras para su transición no camina hacia la democracia.

    Camina hacia el caos.

    El falso dilema: tutela o soberanía

    Ante este escenario, surge una idea peligrosa:

    que los cubanos no están en condiciones de gobernarse y que, por tanto, se requiere algún tipo de tutela externa.

    Ese planteamiento, aunque nace de una preocupación legítima, encierra serios riesgos:

    -Debilita la legitimidad nacional

    -Alimenta la narrativa del régimen sobre la “injerencia extranjera”

    -Y puede generar más división en lugar de resolverla

    Cuba no necesita ser dirigida desde afuera.

    Pero tampoco puede permitirse una transición sin estructura.

    La única salida viable: reglas, garantías y proceso

    La solución no está en imponer, sino en construir.

    Cuba necesita:

    Un marco claro de transición

    Reglas aceptadas, aunque no perfectas

    Garantías para todas las partes

    Y algún nivel de acompañamiento internacional que brinde confianza, no imposición

    No se trata de sustituir la voluntad del pueblo cubano,

    sino de evitar que la falta de acuerdos destruya la posibilidad de un futuro estable.

    Una verdad incómoda, pero necesaria

    El mayor obstáculo para el cambio en Cuba no es únicamente el régimen.

    Tampoco es exclusivamente la política de Estados Unidos.

    Es la incapacidad de los propios cubanos de ponerse de acuerdo en lo esencial.

    Reconocer esa realidad no es rendirse.

    Es el primer paso para evitar un error histórico.

    Conclusión

    Cuba no necesita más discursos extremos.

    Necesita madurez política.

    Porque si los cubanos no logran construir un mínimo de entendimiento,

    el problema no será quién gobierne.

    El problema será si el país logra mantenerse unido cuando llegue el momento del cambio.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano

    “Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”

  • ¿Indemnización para extranjeros y olvido para los cubanos?

    En medio de cualquier discusión seria sobre el futuro de Cuba, hay un tema que inevitablemente regresa a la mesa:

    -la indemnización por las propiedades confiscadas después de 1959.

    Durante décadas, se ha hablado —y se seguirá hablando— de las reclamaciones de ciudadanos y empresas estadounidenses. Es un asunto documentado, estructurado y reconocido internacionalmente.

    Pero hay una pregunta que incomoda, y que muchos prefieren evitar:

    ¿Qué va a pasar con los cubanos que también lo perdieron todo?

    Una deuda histórica selectiva

    Tras la revolución, el Estado cubano no solo expropió propiedades extranjeras.

    También confiscó:

    -viviendas familiares

    -pequeños negocios

    -fincas

    -industrias nacionales

    -ahorros de toda una vida

    Miles de cubanos quedaron sin nada.

    Sin embargo, a diferencia de los reclamantes extranjeros, esos ciudadanos no tuvieron:

    -un proceso internacional de reconocimiento

    -un mecanismo formal de certificación

    -ni una estructura para reclamar compensación

    El resultado es una deuda histórica… pero tratada de forma desigual.

    El precedente que preocupa

    Las reclamaciones estadounidenses fueron certificadas por la

    Foreign Claims Settlement Commission,

    lo que les da un peso jurídico y político que inevitablemente influirá en cualquier negociación futura entre Cuba y Estados Unidos.

    Eso crea un riesgo claro:

    que el tema de la indemnización comience y avance por los extranjeros

    mientras los cubanos quedan relegados a un segundo plano.

    El error que podría costar la legitimidad

    Un proceso de transición en Cuba no puede construirse sobre una injusticia nueva.

    Si se llega a un acuerdo donde:

    se indemniza primero a extranjeros

    y los ciudadanos cubanos quedan esperando

    no estaríamos hablando de reconciliación,

    estaríamos hablando de una nueva fractura nacional.

    Porque la pregunta sería inevitable:

    ¿Cómo se justifica que el cubano, que perdió su país, sea el último en ser reparado?

    La realidad incómoda: no hay dinero suficiente

    Hay que decirlo sin rodeos:

    Cuba no tiene la capacidad económica para pagar todas las reclamaciones de inmediato.

    Eso obliga a pensar en soluciones realistas, como:

    -compensaciones a largo plazo

    -bonos o instrumentos financieros

    -restituciones parciales cuando sea posible

    -participación en futuros proyectos económicos

    Pero la limitación económica no puede convertirse en excusa para la desigualdad.

    Un principio que no puede romperse

    Cualquier solución seria debe partir de una base clara:

     la justicia no puede depender de la nacionalidad

    Si dos personas perdieron sus propiedades bajo el mismo proceso,

    ambas deben tener derecho a algún tipo de reparación.

    Sin ese principio, no hay legitimidad.

    Y sin legitimidad, no hay estabilidad.

    Más que dinero: se trata de nación

    Este no es solo un debate económico.

    Es un tema de:

    dignidad nacional

    confianza en el futuro

    reconstrucción del tejido social

    Un país que no resuelve sus injusticias internas

    no puede aspirar a construir una democracia sólida.

    Conclusión

    Cuba enfrentará decisiones difíciles en su proceso de cambio.

    Pero hay errores que no se pueden permitir.

    Indemnizar a los de afuera mientras se olvida a los de adentro

    no sería una solución.

    Sería el inicio de un nuevo problema.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano

    “Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”

  • ¿Quién le pide perdón a los presos políticos en Cuba?

    Hay preguntas que incomodan.

    Preguntas que no aparecen en los discursos oficiales.

    Preguntas que muchos prefieren evitar.

    Pero hay una que Cuba tendrá que enfrentar, tarde o temprano:

    ¿Quién le pide perdón a los presos políticos?

    Una deuda que no se puede ocultar

    Durante décadas, en Cuba ha existido una realidad que el poder se ha negado a reconocer:

    hombres y mujeres encarcelados por pensar diferente

    ciudadanos castigados por expresar ideas

    personas que perdieron años de su vida por razones políticas

    El Estado nunca los llamó presos políticos.

    Los llamó delincuentes, contrarrevolucionarios, enemigos.

    Pero la historia no se escribe con etiquetas oficiales.

    Se escribe con la verdad.

    El silencio como política

    En los sistemas autoritarios, el silencio no es casual.

    Es una estrategia.

    No se reconoce el error.

    No se admite la injusticia.

    No se pide perdón.

    Porque hacerlo implicaría aceptar algo que el poder no está dispuesto a aceptar:

    que se cometieron abusos contra su propio pueblo.

    La pregunta personal que se vuelve nacional

    Para muchos cubanos, esto no es un debate abstracto.

    Es una experiencia vivida.

    Años de prisión.

    Familias separadas.

    Vidas marcadas para siempre.

    Y entonces surge una pregunta directa, humana, imposible de ignorar:

    ¿Quién me devuelve ese tiempo?

    ¿Quién reconoce que fue injusto?

    ¿Quién me pide perdón?

    El día después también importa

    Hablar de cambio en Cuba no puede limitarse a elecciones o reformas económicas.

    Hay una dimensión más profunda:

     la justicia moral

    En cualquier transición real, el país tendrá que enfrentar su pasado.

    Eso significa:

    reconocer oficialmente a los presos políticos

    admitir que hubo persecución por razones ideológicas

    dar voz a las víctimas

    y sí, pedir perdón

    No como un gesto simbólico vacío,

    sino como un acto de responsabilidad nacional.

    Sin verdad no hay reconciliación

    Un país no se reconstruye ignorando sus heridas.

    El perdón no borra el pasado.

    Pero el silencio lo perpetúa.

    Sin reconocimiento:

    no hay confianza

    no hay legitimidad

    no hay reconciliación real

    No es venganza, es dignidad

    Exigir un perdón no es buscar revancha.

    Es exigir respeto.

    Es afirmar que lo que ocurrió fue injusto

    y que no debe repetirse.

    Es devolverle a las víctimas algo que nunca debieron perder:

    su dignidad.

    Conclusión

    El día que Cuba inicie un verdadero proceso de cambio,

    no bastará con hablar de futuro.

    Habrá que mirar al pasado.

    Habrá que escuchar a quienes sufrieron.

    Y habrá que decir, sin rodeos:

    Fue injusto.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano

    “Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”

  • La bolsa en guerra: cómo el dinero se mueve mientras el mundo arde

    En cada conflicto moderno hay dos realidades:

    la que ve el público… y la que genera ganancias.

    Mientras los ciudadanos observan titulares sobre guerras, sanciones y tensiones internacionales, en silencio ocurre algo mucho más poderoso:

    miles de millones de dólares cambian de manos en los mercados financieros.

    Y la pregunta ya no es incómoda.

    Es urgente:

     ¿Estamos ante una economía en reacción… o ante una economía manipulada?

     La guerra como negocio

    Cada declaración política mueve el mercado.

    Una amenaza → sube el petróleo

    Un rumor de negociación → cae la bolsa

    Un discurso → cambia el valor de empresas enteras

    Esto no es teoría.

    Es lo que está ocurriendo ahora mismo.

    Pero lo verdaderamente preocupante no es la reacción del mercado.

    Es quién sabe la información antes que el resto del mundo.

     Información privilegiada: el arma invisible

    En múltiples ocasiones, los mercados se mueven minutos antes de anuncios oficiales.

    Eso significa una sola cosa:

    – Alguien ya sabía.

    – Alguien ya actuó.

    -Alguien ya ganó.

    Y mientras tanto, el ciudadano común entra tarde… y paga el precio.

    Esto no es un fallo del sistema.

    Es el sistema funcionando para unos pocos.

     Manipulación moderna: no necesitas mentir, solo influir

    Hoy no hace falta falsificar datos.

    Basta con:

    filtrar información estratégica

    manejar titulares

    crear incertidumbre

    El mercado no responde solo a hechos.

    Responde a percepciones.

    Y quien controla la percepción… controla el dinero.

     El petróleo: el verdadero campo de batalla

    Detrás de cada conflicto hay un elemento constante:

    la energía.

    El precio del petróleo no solo refleja oferta y demanda.

    Refleja decisiones políticas, tensiones militares y narrativas cuidadosamente construidas.

    Un simple anuncio puede mover miles de millones en cuestión de segundos.

    ¿Casualidad?

    Difícil creerlo.

     La verdad que nadie quiere decir

    No toda volatilidad es manipulación.

    Pero tampoco todo es coincidencia.

    La realidad es más cruda:

    – La guerra genera oportunidades financieras

    – La información se convierte en ventaja económica

    – Y los mercados pueden ser utilizados como herramienta de poder

    Una pregunta para Estados Unidos… y para el mundo

    Si los mercados están siendo influenciados por decisiones políticas en tiempos de guerra, entonces la pregunta no es económica.

    Es moral.

    – ¿Quién supervisa esto?

    – ¿Dónde está la transparencia?

    – ¿Quién protege al ciudadano común?

    Porque mientras algunos hacen fortunas…

    otros enfrentan inflación, incertidumbre y crisis.

     Conclusión

    La guerra ya no se pelea solo con armas.

    Se pelea con dinero.

    Con información.

    Con influencia.

    Y en ese campo de batalla invisible,

    los ciudadanos no están ganando.

    Pastor Herrera Macurán

    Horizonte Cubano News

    “Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”

  • No suben los impuestos… pero igual estás pagando más: la verdad sobre Miami-Dade

    En Miami-Dade, los políticos repiten el mismo mensaje:

     “No hemos subido los impuestos.”

    Pero millones de residentes sienten lo contrario cada día.

    La pregunta es clara: si no han subido los impuestos… entonces, ¿por qué todo es más caro?

     La verdad incómoda: sí estás pagando más

    Aunque el condado no haya aumentado formalmente la tasa de impuestos a la propiedad, eso no significa que el costo de vida se haya mantenido igual.

    Porque el sistema tiene otra forma de cobrarte:

    – las tarifas.

    – los cargos ocultos.

    – las multas.

    – El negocio de las multas y tarifas

    En Miami-Dade:

    Cámaras de tráfico generan miles de multas al año

    Tarifas de servicios públicos siguen subiendo

    Permisos, licencias y costos administrativos aumentan

    Esto no se presenta como “impuestos”…

    pero sale del mismo bolsillo: el tuyo.

     Es un impuesto disfrazado.

     Menos servicios, más presión al ciudadano

    El condado enfrenta un déficit millonario.

    Y cuando falta dinero, hay solo dos caminos: reducir servicios

    o aumentar lo que te cobran indirectamente

    Eso significa: menos eficiencia, más costos peor calidad de vida

    Y el ciudadano queda atrapado en el medio.

    El juego político: decir una cosa, hacer otra

    Decir que “no se suben impuestos” suena bien en campaña.

    Pero la realidad es otra:

    – No te lo suben directamente…

    – te lo cobran por partes.

    Sin debate público.

    Sin transparencia real.

    Sin que el ciudadano lo entienda completamente.

     El impacto en nuestras comunidades (Distrito 28)

    En zonas como Homestead, Kendall y el sur de Miami-Dade, esto golpea más fuerte:

    -familias trabajadoras

    -pequeños negocios

    -inmigrantes que están empezando

    Porque no tienen margen para absorber más costos.

    Y cada dólar cuenta.

     Lo que viene: cuidado con el futuro

    Con propuestas a nivel estatal que podrían reducir ingresos del condado:

    – el problema no va a desaparecer

    – el problema puede empeorar

    Y cuando eso ocurra, alguien tendrá que pagar.

    Y no serán los políticos.

     Conclusión: el problema no es cómo lo llaman

    No importa si lo llaman impuesto, tarifa o multa.

    Si sale de tu bolsillo, es un costo real.

    Y los ciudadanos merecen algo mejor:

    -transparencia

    -responsabilidad

    -y respeto por su dinero

    Pastor Herrera Macurán

    Horizonte Cubano News

    “Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”

  • Antes de hablar de Cuba, arreglen Miami

    Entre discursos de política exterior y una realidad local que no se resuelve

    En los últimos días, declaraciones del presidente Donald Trump han vuelto a poner sobre la mesa el tema de Cuba, incluso con un tono que sugiere acciones fuertes o posibles intervenciones.

    Pero desde el sur de la Florida, la realidad se ve distinta.

    Aquí, en Miami-Dade County, hay una pregunta que cada vez más ciudadanos se hacen:

    ¿Cómo vamos a hablar de “tomar” otro país… cuando ni siquiera podemos manejar nuestros propios problemas básicos?

    Miami se inunda… y nadie responde

    Cada vez que llueve con fuerza, la historia se repite:

    • Calles completamente inundadas
    • Carros varados
    • Comunidades afectadas
    • Drenajes obstruidos

    Esto no es un hecho aislado.

    Es un problema estructural.

    Repetitivo. Predecible. Ignorado.

    Las alcantarillas están tupidas.
    El sistema de drenaje no responde.
    Y el ciudadano paga las consecuencias.

    Prioridades equivocadas

    Hablar de política internacional es fácil.

    Resolver problemas locales… no tanto.

    Pero el liderazgo real no se mide en discursos, sino en resultados concretos:

    • Infraestructura que funcione
    • Servicios eficientes
    • Respeto al contribuyente

    Porque antes de proyectar poder hacia afuera,
    un gobierno debe demostrar capacidad dentro de su propia casa.

    Un mensaje claro desde Miami-Dade

    Desde el sur de la Florida, el mensaje debería ser directo:

    Antes de pensar en Cuba…
    vengan y resuelvan Miami.

    Arreglen:

    • Las alcantarillas
    • El drenaje
    • Las calles
    • Los servicios básicos

    Porque eso sí impacta directamente la vida de la gente.

    Conclusión

    La política exterior genera titulares.

    Pero los problemas locales generan frustración diaria.

    Y mientras algunos hablan de geopolítica,
    los ciudadanos siguen lidiando con agua hasta las rodillas cada vez que llueve.

    Pastor Herrera Macurán
    Horizonte Cubano News

    “Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”

  • Cuba no necesita más discursos: necesita decisiones.

    Cuba no necesita otro discurso.

    No necesita otra reunión.

    No necesita otra promesa.

    Cuba necesita decisiones.

    Durante más de seis décadas, el país ha sido administrado sobre la base de explicaciones, justificaciones y narrativas. Siempre hay una razón para no avanzar, siempre hay un argumento para posponer los cambios, siempre hay un enemigo al que culpar.

    Pero la realidad es más fuerte que cualquier discurso.

    Hoy, la isla enfrenta una de las peores crisis de su historia reciente:

    apagones constantes, escasez de alimentos, deterioro del transporte, colapso de servicios básicos y una emigración masiva que está vaciando al país de su fuerza productiva.

    Y ante esa realidad, la respuesta sigue siendo la misma: palabras.

    El problema de Cuba no es la falta de diagnósticos.

    El problema de Cuba es la falta de decisiones reales.

    Decisiones para abrir la economía de manera transparente.

    Decisiones para permitir la inversión sin miedo.

    Decisiones para devolverle a los ciudadanos la confianza en su propio país.

    Decisiones para dejar de controlar y comenzar a construir.

    Porque ningún país se levanta con discursos.

    Los países se levantan con medidas concretas.

    Mientras el mundo avanza, Cuba sigue atrapada en un modelo que ya no responde ni a las necesidades del presente ni a las exigencias del futuro.

    Y lo más preocupante no es la crisis.

    Lo más preocupante es la falta de voluntad para cambiarla.

    Cada día que pasa sin decisiones reales es un día más de atraso.

    Cada mes que pasa es una nueva ola de cubanos que se van.

    Cada año que pasa es una oportunidad perdida.

    Cuba no necesita más explicaciones.

    Necesita dirección.

    No necesita más promesas.

    Necesita resultados.

    Y sobre todo, necesita liderazgo.

    Porque al final, la historia no recordará los discursos.

    Recordará quién tuvo el valor de tomar decisiones.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano News

    “Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”

  • Carlos Giménez frente al Distrito 28: entre representación y desconexión

    El debate político en Miami-Dade no gira únicamente en torno a ideologías. Gira, cada vez más, en torno a resultados.

    El Distrito 28 enfrenta problemas concretos: aumento del costo de vida, presión migratoria, acceso a servicios y la necesidad de oportunidades económicas reales para sus residentes. En ese contexto, la pregunta que muchos ciudadanos comienzan a hacerse es simple:

    ¿Está su representante respondiendo a esas realidades?

    Carlos Giménez llegó al Congreso con una trayectoria conocida en el condado. Sin embargo, el paso de la política local a la federal implica un reto mayor: representar intereses diversos en un escenario nacional sin perder conexión con la comunidad que lo eligió.

    Ahí es donde surgen las dudas.

    En Washington, las agendas políticas suelen absorber la atención de los representantes. Pero en distritos como el 28, donde la comunidad cubanoamericana tiene un peso significativo, los votantes esperan algo más que alineamientos partidistas. Esperan acciones concretas.

    ¿Qué iniciativas ha impulsado directamente para beneficiar a los residentes del distrito?
    ¿Cómo ha respondido a las preocupaciones económicas locales?
    ¿Qué presencia real mantiene en la comunidad?

    Estas no son preguntas de oposición política. Son preguntas de representación.

    El reto para cualquier congresista no es solo ocupar el cargo, sino demostrar que su trabajo tiene impacto visible en la vida de quienes lo eligieron.

    Y en política, cuando ese impacto no se percibe con claridad, la percepción comienza a cambiar.

    Miami-Dade no necesita discursos lejanos.
    Necesita resultados cercanos.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano
    “Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”

  • Miami-Dade necesita respuestas, no silencios políticos

    En política, hay momentos en los que el silencio deja de ser prudencia y se convierte en un problema.

    Miami-Dade atraviesa una etapa compleja. Entre desafíos económicos, presión migratoria, preocupaciones sobre el costo de vida y el impacto de decisiones federales, los ciudadanos del Distrito 28 no están buscando discursos generales. Están buscando respuestas concretas.

    Sin embargo, cada vez es más evidente una desconexión entre la realidad que viven los ciudadanos y la respuesta de quienes los representan.

    El problema no es solo ideológico. Es práctico.

    Cuando los votantes no tienen claridad sobre las posiciones de su representante en temas clave —economía local, seguridad, inmigración o relaciones internacionales que afectan directamente a la comunidad cubanoamericana— lo que se genera no es debate, sino incertidumbre.

    Y la incertidumbre, en política, tiene un costo.

    Miami-Dade no es un distrito cualquiera. Es un territorio estratégico, diverso y con una fuerte identidad política. Aquí, la comunidad espera liderazgo, presencia y, sobre todo, claridad.

    No basta con ocupar un cargo. Hay que ejercerlo.

    Los ciudadanos no necesitan representantes que reaccionen tarde o que se mantengan en silencio frente a temas importantes. Necesitan liderazgo activo, capacidad de comunicación y compromiso real con los problemas que enfrentan cada día.

    Hoy más que nunca, el Distrito 28 necesita algo muy simple:

    Transparencia.
    Definición.
    Responsabilidad.

    Porque al final, la política no se mide por discursos, sino por resultados.

    Y cuando esos resultados no son visibles, las preguntas comienzan a crecer.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano
    “Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”

  • Carlos Giménez, el silencio político y las preguntas que siguen abiertas

    En la política del sur de la Florida, el silencio también comunica.

    En los últimos días, han circulado análisis y reportes desde medios como el Miami Herald y Florida Bulldog que vuelven a poner bajo escrutinio decisiones, posturas y omisiones de figuras públicas en Miami-Dade. En ese contexto, el nombre del congresista Carlos Giménez vuelve a aparecer en el debate público.

    Más allá de titulares o interpretaciones, hay una realidad que no puede ignorarse: los votantes del Distrito 28 están cada vez más atentos, más informados y menos dispuestos a aceptar respuestas ambiguas.

    El problema no es la crítica. El problema es la falta de claridad.

    Cuando medios de prensa —ya sean tradicionales o independientes— plantean cuestionamientos, la respuesta de un representante electo no puede ser el silencio prolongado o la evasión. En democracia, la rendición de cuentas no es opcional.

    En Miami-Dade, donde convergen comunidades diversas, intereses económicos complejos y una fuerte presencia del exilio cubano, la representación política exige algo más que posicionamientos generales. Exige definición.

    Hoy, muchos ciudadanos se preguntan:

    ¿Dónde está Carlos Giménez en los temas que realmente afectan al Distrito 28?
    ¿Cuál es su posición concreta frente a los desafíos económicos locales?
    ¿Está respondiendo a las preocupaciones reales de la comunidad o a dinámicas políticas más amplias en Washington?

    El debate no debe centrarse en ataques personales ni en titulares aislados. Debe centrarse en resultados.

    Porque al final, más allá de cualquier medio de comunicación, la verdadera medida de un representante es su capacidad de responder, explicar y actuar.

    En política, el silencio no es neutral.
    El silencio también es una respuesta.

    Y los votantes están escuchando.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano
    “Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”

    📎 Fuentes y referencia

    Para ampliar información, puede consultar el trabajo de investigación publicado por Florida Bulldog:

    https://www.floridabulldog.org/

  • ¿Puede Estados Unidos levantar el embargo sin cambios políticos en Cuba?


    Por Horizonte Cubano


    El debate sobre el embargo a Cuba ha regresado al centro de la discusión pública, impulsado por nuevas señales del régimen y por una realidad económica cada vez más insostenible en la isla.


    Sin embargo, hay una pregunta fundamental que pocas veces se responde con claridad:


    ¿Puede Estados Unidos levantar el embargo sin que haya cambios políticos en Cuba?


    La respuesta, desde el punto de vista legal y estratégico, es más compleja de lo que algunos quieren hacer creer.

    Un marco legal que va más allá de la economía
    El embargo no es simplemente una decisión administrativa que puede eliminarse con facilidad. Está codificado en leyes federales, particularmente en la Ley Helms-Burton, que establece condiciones específicas para su levantamiento.


    Entre ellas:


    Compensación por propiedades confiscadas


    Avances hacia un sistema democrático
    Elecciones libres y verificables


    Respeto a los derechos fundamentales


    Esto significa que el embargo no responde únicamente a una deuda económica, sino a la naturaleza política del sistema cubano.


    La narrativa que intenta imponer el régimen


    En los últimos tiempos, el gobierno cubano ha intentado replantear el problema como un conflicto puramente económico.


    La idea es simple:


    Si se resuelven las compensaciones y se alcanzan acuerdos financieros, entonces deberían levantarse las sanciones.


    Pero esa narrativa ignora deliberadamente el punto central:


    El conflicto entre Cuba y Estados Unidos no es solo económico, es político.

    Reducirlo a cifras es una estrategia.


    El riesgo de una solución incompleta


    Levantar el embargo sin exigir cambios políticos reales implicaría legitimar un sistema que no ha mostrado voluntad de reformarse.


    Sería, en la práctica:


    Un alivio económico para el régimen


    Sin garantías para el pueblo cubano


    Sin apertura democrática


    Sin derechos plenos


    La historia demuestra que los recursos económicos, en ausencia de reformas, tienden a fortalecer las estructuras de poder existentes.


    Una decisión que define el futuro


    Esto no es solo un debate técnico en Washington.


    Es una decisión que impacta directamente:


    El futuro político de Cuba


    La estabilidad regional


    La credibilidad de la política exterior de Estados Unidos


    Levantar el embargo sin condiciones sería enviar un mensaje claro:
    que los cambios políticos no son necesarios.


    Conclusión


    Estados Unidos puede modificar aspectos del embargo mediante decisiones ejecutivas. Pero levantarlo completamente, sin cambios políticos en Cuba, no solo es legalmente difícil, sino estratégicamente cuestionable.


    El problema nunca ha sido únicamente económico.


    Y la solución tampoco puede serlo.


    Porque al final, la verdadera pregunta no es si se puede levantar el embargo.


    La verdadera pregunta es:


    ¿A cambio de qué?

    Pastor Herrera Macuran
    Horizonte Cubano
    “Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”

  • El regimen cubano quiere negociar dinero, no democracia


    Por Horizonte Cubano


    En los últimos días, declaraciones de funcionarios del régimen cubano han vuelto a poner sobre la mesa un tema que durante décadas ha sido uno de los puntos más sensibles en la relación entre Cuba y Estados Unidos: las compensaciones por las propiedades confiscadas tras la Revolución de 1959.


    El planteamiento, en apariencia técnico y económico, es en realidad profundamente político.
    Porque no se trata solo de dinero.
    Se trata de poder.


    Durante años, el régimen cubano rechazó cualquier posibilidad de compensación directa. Hoy, sin embargo, comienza a enviar señales distintas. No porque haya cambiado su naturaleza, sino porque enfrenta una realidad económica insostenible que lo obliga a explorar nuevas vías de alivio.


    Pero hay una condición clara, reiterada en el discurso oficial:
    no habrá cambio de régimen.


    Y ahí es donde se revela la verdadera intención.


    El gobierno cubano intenta reposicionar el conflicto histórico con Estados Unidos como un problema estrictamente económico, reducible a cifras, negociaciones y acuerdos financieros. Bajo esa lógica, si se logra un entendimiento sobre compensaciones, se abriría la puerta a una relajación de sanciones y a un eventual flujo de inversiones.


    Sin embargo, esa narrativa omite un elemento esencial:


    El embargo no es únicamente consecuencia de las expropiaciones, sino también de la ausencia persistente de libertades políticas, elecciones libres y garantías democráticas en la isla.


    Pretender resolver un problema político con una solución económica no solo es insuficiente, sino peligroso.


    Porque implica legitimar un sistema sin exigirle transformación.


    El régimen cubano no está proponiendo una transición.


    Está proponiendo una transacción.


    Busca convertir una deuda económica en moneda de cambio para evitar enfrentar su deuda política con el pueblo cubano. Una deuda mucho más profunda, acumulada durante más de seis décadas de control absoluto, represión y falta de derechos fundamentales.


    Aceptar ese enfoque sería un error estratégico para Estados Unidos y para la comunidad internacional.


    Cualquier proceso serio de normalización debe incluir no solo compensaciones económicas, sino compromisos verificables hacia la apertura política, el respeto a los derechos humanos y la construcción de instituciones democráticas.


    De lo contrario, se correría el riesgo de fortalecer al mismo sistema que ha generado la crisis.


    Cuba necesita inversión.
    Pero necesita aún más libertad.


    Y ninguna cantidad de dinero puede sustituir lo que el pueblo cubano lleva demasiado tiempo esperando.

    Pastor Herrera Macuran
    Horizonte Cubano
    “Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.”

  • Sin luz, sin dinero y sin confianza: el verdadero problema de Cuba

    Cuba atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente, y ya no es posible ocultarlo detrás de discursos políticos o justificaciones repetidas.


    Mientras la prensa oficial habla de “averías”, “mantenimiento” y “limitaciones temporales”, la realidad en la isla es otra: apagones prolongados, incertidumbre diaria y una población que vive al límite.


    El problema no es técnico.
    El problema es estructural.


    El sistema eléctrico cubano no está fallando por un evento puntual, sino por décadas de abandono, mala gestión y un modelo económico incapaz de sostener siquiera los servicios básicos.


    Pero la crisis no termina ahí.


    Al mismo tiempo que el país se queda sin luz, el propio régimen reconoce —aunque sin decirlo abiertamente— que necesita dinero. Y no cualquier dinero: necesita dólares.


    Por eso, en medio de la crisis, comienzan a enviar señales al exterior, especialmente al exilio cubano, insinuando oportunidades de inversión o participación económica.


    Sin embargo, aquí aparece la gran contradicción:

    El régimen necesita al exilio, pero no confía en él.

    Y el exilio, con razón, tampoco confía en el régimen.


    La historia pesa.
    Los antecedentes están claros.


    Desde las experiencias de los años 90 hasta las políticas más recientes, muchos cubanos recuerdan cómo se incentivó la iniciativa privada solo para luego limitarla, controlarla o, en algunos casos, desmantelarla.


    Invertir en Cuba hoy no es solo una decisión económica.
    Es un riesgo político.


    A esto se suma otro elemento clave: la narrativa oficial.


    Funcionarios del gobierno insisten en que la crisis es consecuencia directa de las políticas de Estados Unidos, y llegan incluso a afirmar que si los cubanos en el exterior no viajan a la isla, no es por decisión propia, sino por restricciones externas.


    Pero esa narrativa ignora una verdad evidente:


    El principal problema de Cuba no es externo.
    Es interno.


    La falta de confianza, la ausencia de garantías jurídicas y el control absoluto del poder por parte del Estado han creado un entorno donde ni los ciudadanos ni los inversionistas —dentro o fuera del país— se sienten seguros.


    Hoy, Cuba enfrenta una triple crisis:

    Una crisis energética que deja al país a oscuras

    Una crisis económica que limita cualquier posibilidad de crecimiento

    Y una crisis de confianza que bloquea cualquier solución real


    Sin confianza, no hay inversión.
    Sin inversión, no hay crecimiento.
    Y sin crecimiento, no hay estabilidad.


    El régimen puede seguir buscando explicaciones fuera de sus fronteras, pero la solución no está en Washington.


    La solución comienza dentro de Cuba.


    Y pasa, inevitablemente, por algo que hasta ahora no ha estado dispuesto a ofrecer:cambios reales, garantías claras y apertura verdadera.

    Hasta que eso no ocurra, el país seguirá atrapado en el mismo ciclo:

    sin luz, sin dinero… y sin futuro claro.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano.

  • Si Washington revisa las cámaras de tráfico, Miami-Dade también debe hacerlo

    En Washington ya se ha comenzado a cuestionar el uso de sistemas automatizados para imponer multas a los ciudadanos. Legisladores federales han abierto el debate sobre la transparencia, la legalidad y el verdadero propósito de estas tecnologías.

    La pregunta es inevitable:
    si el Congreso de Estados Unidos considera necesario revisar estos sistemas, ¿por qué en Miami-Dade nadie lo está haciendo?

    En el condado de Miami-Dade, miles de conductores reciben multas cada año a través de cámaras instaladas en intersecciones y zonas específicas. Estas cámaras, justificadas como herramientas de seguridad vial, operan en muchos casos bajo esquemas automatizados donde el ciudadano prácticamente no tiene margen de defensa real antes de recibir una sanción.

    El problema no es la seguridad.
    El problema es cuando la seguridad se convierte en un negocio.

    Durante años, ciudadanos han expresado dudas legítimas:

    • ¿Cuánto dinero generan estas cámaras?
    • ¿Quién administra esos fondos?
    • ¿Qué porcentaje termina en manos de empresas privadas?
    • ¿Existe una auditoría pública real y transparente?

    Estas preguntas siguen sin respuestas claras.

    En comunidades como el Distrito 28, donde muchas familias dependen de su vehículo para trabajar —ya sea en construcción, servicios, entrega de paquetes o transporte— estas multas no son un detalle menor. Son un golpe directo al bolsillo de trabajadores que ya enfrentan el alto costo de vida.

    No se trata de eliminar la seguridad vial.
    Se trata de garantizar que las herramientas utilizadas no se conviertan en mecanismos de recaudación disfrazados.

    Como candidato al Congreso, creo firmemente que este tema merece atención seria y responsable. Si a nivel federal se están revisando estos sistemas, entonces es momento de que en Miami-Dade se haga lo mismo.

    Por eso, propongo tres acciones concretas:

    1. Auditoría independiente del sistema de cámaras en el condado
    2. Transparencia total sobre ingresos y contratos
    3. Evaluación real de su impacto en la seguridad vial

    La confianza del ciudadano no se impone con multas automáticas.
    Se construye con transparencia, justicia y responsabilidad.

    Miami-Dade no puede quedarse atrás en un debate que ya está ocurriendo a nivel nacional.

    Es momento de hacer las preguntas correctas.
    Y más importante aún, de exigir respuestas.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano