En los últimos días, medios como Diario Las Américas y el Miami Herald han divulgado una encuesta realizada a aproximadamente 800 cubanos en Miami.
A primera vista, el estudio parece ofrecer una radiografía clara de la opinión de la comunidad cubanoamericana.
Pero al analizar con detenimiento la formulación de las preguntas y el contexto en que se presenta, surgen dudas legítimas:
¿Estamos ante una medición objetiva… o ante una narrativa cuidadosamente construida?
El problema no siempre está en la respuesta, sino en la pregunta
Toda encuesta depende de un elemento clave: cómo se hacen las preguntas.
En estudios de opinión, pequeños cambios en el lenguaje pueden:
inducir respuestas
limitar opciones reales
o dirigir emocionalmente al encuestado
Por ejemplo, no es lo mismo preguntar:
“¿Apoya usted medidas para presionar al régimen cubano?”
que preguntar:
“¿Apoya usted medidas que podrían afectar a familias cubanas?”
Ambas preguntas parecen similares, pero producen resultados completamente distintos.
Contradicciones que llaman la atención
Al observar los resultados divulgados, aparece un patrón frecuente en este tipo de estudios:
Los encuestados rechazan al régimen cubano, pero al mismo tiempo muestran reservas ante medidas de presión y apoyan políticas que, indirectamente, contradicen esa presión
Esto no necesariamente refleja incoherencia de la comunidad.
Puede reflejar algo más importante:
– preguntas diseñadas sin permitir una posición clara y coherente
El resultado final: una comunidad que aparece dividida… incluso cuando no lo está tanto.
El tamaño de la muestra no lo es todo
Se habla de unos 800 encuestados, una cifra técnicamente válida en términos estadísticos.
Pero hay preguntas clave que no siempre se responden públicamente:
¿Cómo se seleccionaron esas personas?
¿En qué zonas específicas de Miami?
¿Qué edades, niveles educativos o estatus migratorio tienen?
¿Fue telefónica, digital o presencial?
Sin esa información completa, los resultados pueden ser representativos o no para algunos analistas.
La construcción de una narrativa
Más allá de los números, el verdadero impacto de estas encuestas está en cómo se presentan.
Titulares, resúmenes y análisis pueden:
enfatizar ciertos resultados minimizar
otros o construir una conclusión predeterminada
Así, una encuesta deja de ser solo un instrumento informativo y pasa a convertirse en una herramienta de influencia.
Una comunidad más compleja de lo que dicen los datos
La comunidad cubana en Miami no es uniforme.
Conviven:
exiliados históricos
recién llegados
jóvenes nacidos en Estados Unidos
familias con vínculos directos con la isla
Reducir esa diversidad a una sola narrativa estadística no solo es impreciso, sino también políticamente conveniente para algunos actores.
Conclusión: más preguntas que respuestas
Las encuestas son herramientas útiles, pero no infalibles.
Cuando no se analizan críticamente: pueden dar la impresión de reflejar la realidad, cuando en realidad están ayudando a construirla.
La pregunta clave no es qué dicen los números.
La verdadera pregunta es:
¿quién define cómo se obtienen esos números?
Pastor Herrera Macuran
Horizonte Cubano News
Orden, verdad y futuro para Cuba y nuestra comunidad.