Categoría: Cuba

  • Cuba sigue en crisis: el discurso de Díaz-Canel no logra ocultar la realidad

    Cuba sigue en crisis: el discurso de Díaz-Canel no logra ocultar la realidad

    Pastor Herrera Macuran
    Fundador – Horizonte Cubano News

    El reciente discurso del presidente cubano Miguel Díaz-Canel volvió a intentar transmitir una imagen de control político y resistencia frente a las dificultades económicas que atraviesa la isla. Sin embargo, para millones de ciudadanos dentro de Cuba, la realidad diaria continúa mostrando un panorama mucho más complejo que el presentado en los mensajes oficiales.

    La economía cubana enfrenta una de las crisis más profundas de las últimas décadas. Los apagones eléctricos siguen afectando amplias zonas del país, el transporte público funciona con enormes limitaciones y la escasez de alimentos y productos básicos se mantiene como una constante en la vida cotidiana de la población.

    Mientras el gobierno insiste en atribuir gran parte de estas dificultades a factores externos, muchos economistas y analistas señalan que el problema también responde a fallas estructurales acumuladas durante años. La baja productividad, la limitada inversión en sectores estratégicos y un modelo económico altamente centralizado han contribuido a deteriorar la capacidad productiva del país.

    Uno de los indicadores más visibles de esta crisis es el creciente flujo migratorio. En los últimos años cientos de miles de cubanos han abandonado la isla buscando oportunidades económicas y estabilidad en otros países, particularmente en Estados Unidos y en diversas naciones de América Latina.

    Este fenómeno no solo refleja dificultades económicas, sino también una pérdida progresiva de confianza en las perspectivas de mejora a corto plazo dentro del país.

    A pesar de los llamados oficiales a la resistencia y al sacrificio colectivo, la presión social continúa aumentando. Cada día más familias dependen de remesas enviadas desde el exterior para poder cubrir necesidades básicas como alimentos, medicinas o transporte.

    La situación plantea una pregunta inevitable sobre el futuro inmediato de la isla. Sin reformas económicas profundas, apertura a nuevas formas de producción y un diálogo más amplio con la sociedad, muchos observadores consideran que la crisis podría prolongarse durante varios años.

    El discurso político puede intentar transmitir estabilidad, pero la vida diaria de millones de cubanos refleja una realidad que cada vez resulta más difícil de ocultar.

    Pastor Herrera Macuran
    Fundador – Horizonte Cubano News

  • Cuba una república tutelada que Washington no dejará caer en el caos total.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano


    Durante décadas, muchos han intentado explicar la relación entre Cuba y Estados Unidos únicamente a través del conflicto político entre Washington y el régimen instaurado en La Habana en 1959.

    Sin embargo, esa explicación es incompleta. Existe un elemento jurídico e histórico mucho más profundo que sigue influyendo en la realidad de la isla: la relación formal establecida entre ambos países a través del Tratado de Relaciones Cuba‑Estados Unidos de 1934.


    Ese tratado, que sustituyó formalmente al marco anterior derivado de la Enmienda Platt, estableció las bases de la relación bilateral moderna entre Estados Unidos y Cuba.

    Aunque el mundo ha cambiado enormemente desde entonces, el tratado nunca fue derogado. De hecho, permanece vigente jurídicamente, algo que se refleja en un hecho concreto e innegable: la continuidad del arrendamiento de la Base Naval de Guantánamo.


    Este detalle no es menor. Significa que, desde el punto de vista del derecho internacional, la relación entre ambos Estados nunca desapareció completamente, incluso después de la ruptura política ocurrida tras la llegada al poder de Fidel Castro en 1959.

    Mas allá del discurso político


    Durante años, tanto el régimen cubano como algunos sectores del debate internacional han presentado la relación entre ambos países como una confrontación total y absoluta. Pero la realidad es más compleja.


    Estados Unidos ha mantenido históricamente una política contradictoria hacia Cuba: presión política por un lado, pero contención estratégica por el otro. Washington nunca ha permitido que el colapso del Estado cubano se convierta en un desastre regional.


    La razón es sencilla: el caos total en Cuba tendría consecuencias directas para la seguridad nacional de Estados Unidos.


    Entre ellas:


    Migración masiva descontrolada hacia Florida.


    Expansión del crimen organizado en el Caribe.


    Vacíos de poder que podrían ser aprovechados por actores hostiles.


    Crisis humanitaria a solo 90 millas de territorio estadounidense.


    Por esa razón, aunque públicamente critique al régimen, Washington tampoco permite que la isla caiga en una situación de colapso absoluto.


    La realidad estratégica


    Cuba funciona hoy, en la práctica, como una república tutelada de facto. No en el sentido colonial del pasado, sino en un marco estratégico donde la estabilidad mínima de la isla sigue siendo un interés directo para Estados Unidos.


    Esto explica por qué, a lo largo de décadas de confrontación, Washington ha evitado medidas que pudieran provocar un colapso inmediato del Estado cubano.


    El objetivo nunca ha sido destruir el país, sino presionar por cambios políticos sin provocar un vacío de poder peligroso en el Caribe.


    Una discusión que debe abrirse


    La crisis económica profunda que atraviesa Cuba hoy obliga a replantear muchas ideas establecidas durante la Guerra Fría.


    La pregunta central no es simplemente si el régimen puede sobrevivir o no. La verdadera cuestión es cuál será el marco jurídico y político que regirá la transición futura del país.
    Y en ese debate, ignorar la continuidad histórica del Tratado de 1934 y de la relación jurídica entre ambos Estados sería un error.


    La historia, el derecho internacional y la geopolítica indican que el destino de Cuba nunca ha sido completamente independiente de la realidad estratégica de Estados Unidos.


    Comprender esa verdad es esencial para cualquier discusión seria sobre el futuro de la isla.



    Pastor Herrera Macurán
    Fundador – Horizonte Cubano

  • El diálogo selectivo cubano con la diaspora.


    Cada cierto tiempo el régimen cubano repite el mismo discurso: afirma que desea mantener una relación con la comunidad cubana en el exterior.
    Sin embargo, la realidad demuestra algo muy distinto.


    Las autoridades en La Habana escogen cuidadosamente a sus interlocutores, privilegiando únicamente a aquellos que son políticamente afines o que no cuestionan la estructura del poder en la isla.


    Mientras tanto, propuestas serias realizadas por ciudadanos cubanos en el exterior que no comparten la ideología oficial simplemente desaparecen.

    Muchas de ellas terminan archivadas o ignoradas en las gavetas de la llamada Asamblea Nacional del Poder Popular, sin discusión pública ni transparencia.


    Este comportamiento revela que el problema nunca ha sido la falta de propuestas.


    El problema es la falta de voluntad política para escuchar a todos los cubanos.


    Una relación real con la diáspora requeriría algo mucho más simple y democrático:


    Reconocer que la nación cubana es plural y que ningún gobierno tiene el derecho de decidir quién puede o no puede participar en el futuro del país.


    Mientras ese principio no sea aceptado, cualquier intento de diálogo seguirá siendo percibido como lo que muchos cubanos ya consideran: un ejercicio de control político, no un verdadero proceso de inclusión nacional.



    Pastor Herrera Macurán
    Fundador, Horizonte Cubano

  • Diaz-Canel habla al pais entre liberaciones simbólicas y una crisis que el regimen no puede ocultar.

    CARACAS, VENEZUELA – APRIL 24: President of Venezuela Nicolas Maduro greets President of Venezuela Miguel Diaz-Canel during the opening event of the XXIII Summit of ALBA-TCP (Bolivarian Alliance for the Americas) at Miraflores Presidential Palace on April 24, 2024 in Caracas, Venezuela. (Photo by Jesus Vargas/Getty Images)

    Díaz-Canel habla al país: entre liberaciones simbólicas y una crisis que no parece tener fin.


    Por Pastor Herrera Macurán
    Horizonte Cubano


    Esta mañana el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel se dirigió al país desde La Habana en un nuevo intento de explicar una crisis que ya no puede ocultarse.


    El discurso, presentado como una intervención para informar al pueblo, repitió en gran medida los mismos argumentos que el régimen ha utilizado durante años: culpar al embargo estadounidense, llamar a la resistencia ideológica y prometer soluciones que nunca terminan de llegar.


    Sin embargo, la realidad que viven millones de cubanos dentro de la isla contradice cada una de esas narrativas oficiales.


    Cuba atraviesa una de las peores crisis económicas de su historia reciente. La escasez de alimentos, los apagones prolongados, el deterioro del sistema de salud y el colapso del transporte público han convertido la vida cotidiana en una lucha constante para la población.


    Mientras tanto, miles de cubanos continúan abandonando el país cada mes en busca de oportunidades que su propio sistema político no ha podido ofrecerles.


    Liberaciones que no cambian la realidad


    Durante el discurso también se mencionaron posibles liberaciones de prisioneros o gestos políticos que el régimen intenta presentar como señales de apertura.


    Pero para muchos observadores, estas acciones tienen más de maniobra política que de verdadero cambio estructural.


    Las liberaciones parciales o simbólicas no modifican el problema fundamental:

    Cuba sigue siendo un sistema político donde la pluralidad política, la libertad de expresión y las instituciones democráticas continúan profundamente restringidas.


    Una crisis que ya no puede ocultarse


    El mayor problema para el gobierno cubano ya no es únicamente económico.


    Es también una crisis de credibilidad.
    Durante décadas, el régimen ha prometido reformas, mejoras y soluciones que nunca se materializan.

    Hoy, una nueva generación de cubanos observa con creciente escepticismo los discursos oficiales mientras enfrenta una realidad marcada por la escasez y la incertidumbre.


    La pregunta que muchos dentro y fuera de la isla comienzan a hacerse ya no es cuándo se anunciará una nueva reforma.


    La verdadera pregunta es cuánto tiempo más podrá sostenerse un modelo que claramente ha dejado de ofrecer respuestas a su propio pueblo.

    Pastor Herrera Macuran

    Horizonte Cubano

  • El dolar y la economía cubana:una relación que define la vida diaria.

    Editorial Horizonte Cubano.

    Pastor Herrera Macuran

    Durante décadas, la economía cubana ha estado marcada por una relación compleja con el dólar estadounidense. Aunque el sistema monetario del país ha cambiado varias veces, la realidad cotidiana demuestra que el valor del dólar continúa siendo uno de los indicadores económicos más observados por los ciudadanos dentro de la isla.

    En un contexto de inflación persistente, escasez de productos básicos y debilidad estructural del peso cubano, el dólar se ha convertido en una referencia informal para medir el poder adquisitivo de las familias. Muchos precios en el mercado informal, desde alimentos hasta electrodomésticos, terminan calculándose indirectamente en función del valor de la divisa estadounidense.

    Un indicador económico cotidiano

    Para millones de cubanos, el precio del dólar no es simplemente un dato financiero. Es un indicador que influye directamente en la vida diaria.

    Cuando el dólar sube en el mercado informal:

    aumentan los precios de los alimentos

    suben los costos de productos importados

    se encarecen los servicios

    disminuye el poder de compra de los salarios pagados en moneda nacional

    Esta dinámica ha creado una economía paralela donde la moneda extranjera, especialmente el dólar, actúa como referencia principal para muchas transacciones.

    Remesas y dependencia externa

    Otro factor clave es el papel de las remesas enviadas por familiares desde el exterior. Para muchas familias cubanas, estas transferencias representan una fuente esencial de ingresos.

    Las remesas permiten comprar productos en mercados dolarizados, adquirir alimentos en el mercado informal o enfrentar gastos cotidianos en un entorno económico cada vez más difícil.

    Esta dependencia de divisas externas refleja una de las principales debilidades estructurales de la economía cubana: su limitada capacidad para generar riqueza y productividad interna.

    Una economía en transformación

    En los últimos años, el gobierno cubano ha intentado implementar reformas económicas parciales, incluyendo la creación de tiendas que operan en monedas libremente convertibles y ciertos intentos de flexibilización del sector privado.

    Sin embargo, estas medidas no han logrado resolver los problemas estructurales del sistema económico.

    La inflación, la falta de inversión productiva y la debilidad institucional continúan afectando el desarrollo económico del país.

    Mirando hacia el futuro

    Comprender la evolución del dólar y de los mercados internacionales resulta cada vez más importante para analizar el futuro económico de Cuba.

    Por esa razón, Horizonte Cubano inaugura su sección Economía y Finanzas, dedicada a seguir de cerca estos indicadores y explicar cómo influyen en la vida diaria de millones de cubanos dentro y fuera de la isla.

    En un mundo cada vez más interconectado, la economía global y el valor de las monedas internacionales seguirán teniendo un impacto directo en el destino económico de Cuba.

    Fundador Horizonte Cubano

    Pastor Herrera Macuran

  • Jorge Mas Santos en la Casa Blanca: señales sobre el futuro de Cuba

    Por Pastor Herrera Macurán
    Fundador de Horizonte Cubano


    La política internacional rara vez avanza únicamente a través de discursos oficiales. En muchas ocasiones, los cambios comienzan con encuentros discretos, señales políticas y conversaciones estratégicas entre figuras influyentes.


    La reciente presencia del empresario cubano-americano Jorge Mas Santos en espacios cercanos al poder en Washington ha despertado atención dentro de la comunidad cubana en Estados Unidos.


    Mas Santos no es una figura cualquiera. Como líder de la Fundación Nacional Cubano Americana, representa a uno de los sectores históricamente más influyentes del exilio cubano en la política estadounidense.


    Al mismo tiempo, el presidente Donald Trump ha vuelto a mencionar públicamente el tema de Cuba en diferentes momentos, sugiriendo que la isla sigue siendo un asunto presente dentro del tablero estratégico de Washington.


    Esto abre una pregunta interesante para los observadores de la política hemisférica:


    ¿Podrían estar produciéndose los primeros movimientos hacia una futura negociación sobre Cuba?


    En el caso de Trump, su estilo político ha demostrado en varias ocasiones que prefiere abordar conflictos internacionales desde la lógica de negociación y acuerdos estratégicos, donde actores económicos y políticos pueden desempeñar un papel relevante.


    Dentro de ese escenario, figuras como Mas Santos podrían convertirse en puentes naturales entre Washington, el sector empresarial y la comunidad cubano-americana, especialmente si en algún momento se abriera una nueva etapa en la relación entre Estados Unidos y Cuba.


    Por supuesto, todavía no existe ningún anuncio oficial ni proceso público en marcha. Sin embargo, en política internacional las señales suelen aparecer mucho antes que las decisiones formales.


    La historia demuestra que los cambios importantes comienzan con gestos, reuniones y posicionamientos estratégicos.


    Por ahora, lo único claro es que Cuba vuelve a aparecer en el radar político de Washington, y algunos actores clave parecen estar atentos a lo que podría venir.


    La pregunta ya no es si el tema de Cuba volverá al centro del debate.


    La verdadera pregunta es cuándo y bajo qué condiciones.

    Por Pastor Herrera Macurán
    Fundador de Horizonte Cubano

  • Racismo, política y Cuba: una conversación que también debemos tener.

    Por Pastor Herrera Macuran
    Fundador de Horizonte Cubano

    En los últimos días ha surgido una fuerte polémica en la University of Florida, donde un episodio relacionado con acusaciones de racismo ha generado debate dentro y fuera del campus. El caso ha sido reportado por el diario The Miami Herald y ha reabierto una discusión profunda sobre discriminación, diversidad y convivencia en la sociedad estadounidense.


    Estados Unidos es un país que constantemente debate sus propios problemas sociales. Ese debate, aunque muchas veces incómodo, es también parte esencial de una sociedad abierta donde las instituciones, los medios y los ciudadanos pueden cuestionar y examinar lo que ocurre.


    Sin embargo, este tema también invita a reflexionar sobre otra realidad que pocas veces se menciona con honestidad cuando se habla de Cuba.


    Durante años, ciertos sectores del exilio han promovido la idea de una liberación de Cuba sin analizar a fondo la complejidad social de la isla. La realidad demográfica es clara: una parte muy significativa de la población cubana tiene raíces africanas o pertenece a comunidades afrodescendientes.


    Esto significa que cualquier proyecto político serio para el futuro de Cuba debe comprender y representar también a esa realidad social.


    La historia demuestra que los cambios políticos no se producen únicamente desde el exterior. Para que exista una transformación real dentro de la isla, debe existir legitimidad y conexión con la población que vive allí.


    Ignorar la composición social de Cuba, o no entender sus dinámicas internas, es una de las razones por las que durante décadas muchas estrategias políticas han fracasado.


    Si realmente se quiere construir un futuro democrático para Cuba, ese proyecto debe ser inclusivo, respetar la diversidad de la nación y comprender que el pueblo cubano es plural, complejo y profundamente diverso.


    Las discusiones sobre racismo que hoy se producen en universidades estadounidenses nos recuerdan algo importante: las sociedades avanzan cuando son capaces de debatir abiertamente sus problemas.


    Cuba, algún día, también tendrá que tener esa conversación.

    Por Pastor Herrera Macuran
    Fundador de Horizonte Cubano

  • 67 años de política hacia Cuba: balance estratégico y lecciones pendientes

    Por Pastor Herrera Macuran
    Fundador de Horizonte Cubano

    Durante más de seis décadas, la política hacia Cuba ha sido uno de los temas más persistentes y complejos en la agenda hemisférica. Desde 1959 hasta la actualidad, diferentes administraciones en Estados Unidos han intentado enfoques diversos hacia la isla: presión diplomática, sanciones económicas, intentos de apertura y periodos de distensión.

    : 67 años de política hacia Cuba: balance estratégico y lecciones pendientes

    Sin embargo, después de más de sesenta años, una pregunta sigue vigente: ¿qué resultados reales ha producido esta política y qué lecciones deberían guiar el futuro?

    La política hacia Cuba ha estado marcada por una constante tensión entre principios y pragmatismo. Por un lado, Estados Unidos ha sostenido durante décadas la defensa de los derechos humanos y de los valores democráticos como parte central de su postura hacia el gobierno cubano. Por otro lado, las dinámicas geopolíticas del hemisferio, las realidades económicas y los cambios políticos dentro de Estados Unidos han influido en la forma en que esa política se ha aplicado en distintos momentos.

    A lo largo del tiempo, algunos enfoques han buscado incrementar la presión política y económica con el objetivo de promover cambios en el sistema político cubano. Otros han apostado por una mayor interacción económica y social, bajo la idea de que el contacto y la apertura gradual podrían generar transformaciones internas.

    La realidad demuestra que ninguno de estos enfoques, por sí solo, ha producido una solución definitiva al complejo desafío que representa la situación cubana. Al mismo tiempo, el paso de las décadas ha transformado profundamente el contexto en el que se desarrolla este debate.

    Hoy existe una amplia comunidad cubana fuera de la isla, especialmente en Estados Unidos, que desempeña un papel importante en la economía, la cultura y la política del hemisferio. Asimismo, el escenario internacional ha cambiado significativamente, con nuevos actores globales, nuevas dinámicas económicas y nuevas prioridades geopolíticas.

    Por estas razones, el debate sobre la política hacia Cuba necesita evolucionar hacia un análisis más estratégico y menos condicionado por los ciclos políticos o por las narrativas simplificadas.

    Una política de Estado hacia Cuba debería partir de una evaluación honesta de lo que ha funcionado, de lo que no ha funcionado y de las nuevas realidades que caracterizan al siglo XXI.

    El futuro de Cuba, como el de cualquier nación, dependerá en última instancia de las decisiones de su propio pueblo. Sin embargo, la comunidad internacional y particularmente las naciones del hemisferio tienen la responsabilidad de promover condiciones que favorezcan la estabilidad, el desarrollo y el respeto a los derechos fundamentales.

    El desafío no es solo mirar al pasado, sino aprender de él. Solo así será posible construir una política más coherente, más estratégica y más orientada al futuro.


    Pastor Herrera Macuran
    Fundador – Horizonte Cubano News

  • Cuba y Estados Unidos: La Hora de una Política de Estado

    Por Pastor Herrera Macuran
    Fundador de Horizonte Cubano

    Durante más de seis décadas, la relación entre Cuba y Estados Unidos ha estado marcada por ciclos de confrontación, intentos de apertura y políticas que cambian con cada administración. Sin embargo, lo que ha faltado consistentemente es una política de Estado clara, coherente y sostenible hacia la isla

    La política hacia Cuba no puede seguir dependiendo únicamente de los cambios políticos en Washington o de los momentos de tensión o distensión en la región. Una nación con la influencia global de Estados Unidos necesita una estrategia estable, basada en principios claros, que combine la defensa de los valores democráticos con la estabilidad regional y el bienestar de los pueblos.

    Al mismo tiempo, el futuro de Cuba no puede construirse ignorando la realidad de su pueblo ni el papel que millones de cubanos desempeñan dentro y fuera de la isla. La comunidad cubana en el exterior forma parte integral de la nación cubana, y su participación en la discusión sobre el futuro del país debe ser reconocida y respetada.

    Hoy más que nunca, es necesario promover un enfoque serio, responsable y estratégico hacia la relación entre Cuba y Estados Unidos. Un enfoque que supere la retórica, que evite la improvisación política y que busque soluciones duraderas que contribuyan a la estabilidad, la libertad y el desarrollo económico en el hemisferio.

    El debate sobre Cuba no debe reducirse a consignas ni a intereses políticos de corto plazo. Debe convertirse en una conversación madura sobre el futuro del país, el papel de la comunidad cubana en el exterior y la responsabilidad de las naciones del hemisferio en la construcción de un entorno más estable y próspero.

    Horizonte Cubano nace precisamente con ese propósito: ofrecer un espacio de análisis serio, responsable y constructivo sobre el presente y el futuro de Cuba. Nuestro objetivo es contribuir al debate público con ideas, información y reflexión, alejados del sensacionalismo y del ruido político que tantas veces domina la conversación sobre la isla.

    Creemos que el futuro de Cuba debe construirse con visión, responsabilidad y diálogo. Y creemos también que ese futuro requiere una política clara y sostenida que reconozca la importancia estratégica de la relación entre Cuba, Estados Unidos y el resto del hemisferio.

    La hora de una política de Estado hacia Cuba ha llegado.


    Firma final

    Pastor Herrera Macuran
    Fundador – Horizonte Cubano News